El brasileño Rafinha Alcántara ha vivido en dos semanas los dos extremos que se pueden experimentar en el fútbol, como han sido el subidón de debutar con Brasil, y el derrumbe por una grave lesión, la que anoche le ocasionó el belga Radja Nainggolan, quien cazó por detrás al barcelonista.
Con la rodilla maltrecha, que deberá arreglarse en una operación para recomponer el ligamento cruzado anterior roto, al jugador se le ha acabado prácticamente el campeonato.
Sin Pedro Rodríguez en el equipo, al ser traspasado al Chelsea, Rafinha se postulaba como la opción preferente para ser el jugador número 12, tanto para cubrir una baja en el tridente como para salir en segunda opción en el centro del campo.
Así fue anoche en el Olímpico de Roma, donde Luis Enrique necesitaba un perfil de jugador que tuviese más llegada desde atrás y que conectase con los tres de delante ante el embotellamiento que se estaba produciendo en las inmediaciones del área del Roma.
Fue un visto y no visto, ya que antes de que cumpliese un minuto en el campo, el belga Nainggolan le entró por detrás y lo dejó ko. El agresivo jugador de la Roma vio la amarilla y al barcelonista se lo llevó una camilla.