Sergio Ramos, lateral derecho internacional del Real Madrid, fue contundente a la hora de rechazar que fuera a hacer daño a Leo Messi en el clásico del lunes ante el Barcelona, en el que fue expulsado por una dura entrada al argentino, y explicó que también pidió disculpas por sus empujones a sus compañeros de selección Carles Puyol y Xavi Hernández.
Ramos admitió que se sentía "mal" por todo lo escuchado tras el partido, y resaltó que "para nada" quiso lesionar a nadie.
También reconoció que se equivocó al dar la patada al argentino, pero insistió: "No quise hacer daño ni a Leo Messi ni a ningún otro compañero”.