El as de los Diamondbacks, uno de los zurdos más temidos en las grandes ligas, viene de cuadrar su primera temporada con récord con saldo negativo desde 1992. Sin Curt Schilling, Johnson deberá ahora cargar un peso más grande dentro de la rotación de Arizona en el 2004.
Johnson ha lucido como el de siempre en la pretemporada, decidido a demostrar que la foja de 6-8 y 4.26 de efectividad del año pasada fue cosa pasajera.
Eso hace respirar tranquilo al mánager Bob Brenly, quien sabe que su equipo necesita de alguien que tire muchas entradas y sepa intimidar al rival, pero que ante todo requiere de una figura que ponga el ejemplo dentro un cuerpo de lanzadores con muchos jóvenes.
La de Schilling, quien fue canjeado a Boston, no fue la única baja en el pitcheo de Arizona. El dominicano Miguel Batista firmó como agente libre con Toronto.
Los Diamonbacks, que hace tres años conquistaron la Serie Mundial, también han tenido que aprender a lidiar con la realidad de que ya no pueden gastar dinero en forma desenfrenada.
No obstante, el equipo se las arregló para ofrecerle extensiones de contrato a Johnson y Luis González, realizó un canje para obtener a Richie Sexson y fichó a Roberto Alomar casi que por una bicoca.
Durante tres años y medio Johnson y Schilling formaron el mejor 1-2 del béisbol. Johnson tendrá ahora que arreglárselas solo. Sus tropiezos el año pasado obedecieron más que nada a que recién se recuperaba de una operación en la rodilla derecha, pero en el último mes ya estaba demostrando su habitual dominio al lanzar pelota de un hit y recetar 12 ponches en un partido contra Colorado.
El peso del ataque recaerá en el jardinero izquierdo González y el primera base Sexson, éste último involucrado en la transacción por Schilling.
La defensa impenetrable y los 20 puntos de Chauncey Billups fueron la clave para que los Pistons derrotasen 89-71 a los Nets en el duelo de equipos por el segundo puesto de la Conferencia Este.
El triunfo de los Pistons fue el sexto consecutivo y lo único que no pudieron mantener fue la marca histórica dentro de la NBA de no permitir a su rival superar la barrera de los 70 puntos, el alero Aaron Williams con un segundo para finalizar el partido logró la canasta que evitó otra humillación más.