Si los Vigilantes sufren de alguna enfermedad, la receta debe girar sobre como mejorar su pitcheo, renglón que ha sido su ""dolor de cabeza"" los últimos años. Ni siquiera los millones de Tom Hicks han encontrado el antídoto perfecto para calmar ese mal existente en el conjunto texano y que no lo deja bailar pegado con Anaheim, Oakland y Seattle, sus rivales de división.
Tras un nuevo colapso en el 2002, los Vigilantes se lanzaron tras la búsqueda de fortalecer su relevo y adquirieron personal que pueden ser respetados cuando les corresponda perservar los triunfos de los texanos en las entradas finales.
Ugueth Urbina (40 rescates con Boston) y Esteban Yan (19 con Tampa Bay) aterrizaron en el invierno a un equipo, cuyos relevistas se combinaron sólo para 33 salvados, mientras fracasaban en 66 ocasiones en las oportunidades de rescatar.
Este mal desempeño contribuyó en una campaña negativa del equipo que sólo alcanzó 72 éxitos, mientras sus contricantes sonreían logrando un mínimo de 93 triunfos como fue el caso de Seattle, ocupante del tercer puesto.
La dirección coclesana optó por traer al zurdo Darío Agrazal, relevando a Gilberto Méndez, quien hizo un gran trabajo en 7 entradas y dos tercios. Los coclesanos no se amilanaron y en la parte alta del noveno episodio anotaron la cuarta carrera que les daba la ventaja que no pudieron mantener en el cierre del noveno.
En Chorrera, el equipo de Veraguas obtuvo un triunfo importante de 5-3 sobre Panamá Oeste. Por los ganadores, 33 hombres al plato, 5 carreras, 9 hits, 4 errores y 4 en base. Por los derrotados, 30 bateadores, 3 carreras, 5 hits, 2 errores y 7 en base. El lanzador ganador fue Izael Ramos y el derrotado Luis Flores.