Los Parlamentos de Argentina y Chile ratificaron en la noche de ayer el acuerdo de los Hielos Continentales o Campos de Hielo, un hecho histórico que pone fin al último referéndum territorial entre las dos naciones, que comparten una frontera de 5.000 km a lo largo de la Cordillera de los Andes.
En Valparaíso, la ciudad sede del Parlamento chileno (100 km al oeste de Santiago), una votación en sesión a puerta cerrada de la Cámara de Diputados arrojó 58 sufragios a favor del tratado y 32 en contra. El apoyo provino de la oficialista Concertación Democrática, que domina la Cámara baja y que forman la democracia cristiana, el socialismo, el radicalismo y el Partido por la Democracia, mientras que la derecha de la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional apostaron al rechazo.
En tanto, en Buenos Aires, tras una sesión que se prolongó por la cantidad de oradores de todas las bancadas que hicieron uso de la palabra, 42 senadores votaron a favor y cinco en contra.
La ratificación por el Senado argentino tuvo el apoyo de todos los bloques, incluido el oficialismo y la oposición, con la excepción de legisladores disidentes, que actuaron en forma aislada, como el caso de los senadores del Partido Justicialista (PJ, gobierno) de la provincia de Santa Cruz con jurisdicción en la zona en litigio.
Ayer, el canciller chileno, José Miguel Insulza reafirmó su satisfacción por el "excelente" momento en las relaciones con Argentina. "Nuestras relaciones entran claramente ahora en un camino de integración", dijo el ministro, al rechazar las críticas de la derecha opositora, que consideró precipitada la ratificación.
El área de los Hielos Continentales, según la denominación en Argentina, y de Campos de Hielo, según la chilena, abarca unos 2.285 km2 cubiertos por glaciares eternos al sur de la Cordillera, considerados una de las reservas de agua más importantes del mundo, entre el monte Fitz Roy (Argentina) y el Cerro Daudet (Chile).
Sin embargo, el esquema de solución para los Hielos Continentales o Campos de Hielo despertó una fuerte oposición tanto en las bancadas de la derecha chilena como en la del propio Partido Justicialista del presidente argentino.
Para zanjar las diferencias, Menem y el actual mandatario chileno, Eduardo Frei, suscribieron una nueva propuesta el 16 de diciembre pasado, que reemplazó la anterior y que es la que recibió el apoyo parlamentario. Ambos congresos coordinaron la simultaneidad de sus sesiones para cerrar definitivamente las centenarias disputas, que a fines de 1978 alcanzaron su momento más dramático, cuando estuvieron al borde de una guerra, bajo las dictaduras de los generales Rafael Videla y Augusto Pinochet.
El virtual estado de guerra por el límite en el austral Canal de Beagle sólo se aplacó con la intervención del papa Juan Pablo II y su mediador, el extinto cardenal Antonio Samoré.
En Valparaíso, la aprobación de los diputados se sumó a la ratificación que en marzo había aprobado el Senado, tras la cual el acuerdo quedó en condiciones de ser promulgado como ley de la República.
Además de fijar la frontera en la zona sur de los Campos de Hielo, el texto, de siete artículos, señala criterios básicos para que una comisión técnica demarque el límite en el extremo norte de la inhóspita región.