Olsen continuó disparando sus vitriólicos dardos sobre los jugadores senegaleses cuando aseguraba que ha jugado junto con africanos "y sé cómo en las peores circunstancias, aunque se hayan trasladado o crecido en Europa tienen claramente esos genes", refiriéndose a lo que tanto él, como sus jugadores y la prensa de Dinamarca consideraron que el equipo senegalés logró el empate (1-1) a punta de golpes.
No cabe duda que las declaraciones de Olsen traían consigo su infeliz interpretación sobre la supuesta brutalidad de la raza negra y, también, la supuesta inteligencia superior de la raza blanca. Una interpretación de quien en su época de jugador, precisamente, se destacaba por realizar el "trabajo sucio" en aquella escuadra danesa que deslumbró en el Mundial de México 86.
Las declaraciones del adiestrador escandinavo sólo refleja pálidamente la opinión de una importante porción de ciudadanos originarios del viejo continente, añorando aquellos tiempos de sometimiento a los habitantes de sus territorios de ultramar.
Colijo, por las declaraciones de Olsen, que para él, el tiempo se hubiese detenido en la época de sus antepasados vikingos, ignorando y llevándose de calle el origen, el desarrollo y la naturaleza del fenómeno de masas más importante de la humanidad.
Morten Olsen olvida que su "portentosa" raza vikinga jamás obtuvo un Campeonato Mundial de Fútbol. Empero, lamentablemente para el seleccionador danés, los mejores equipos de las últimas décadas se conformaron integrando a lo que el considera jugadores con genes inferiores, a quienes sus antepasados desgraciadamente les "enseñaron a jugar al fútbol" como una forma de someterlos cuando ellos eran los dueños y señores de los territorios de ultramar.
A Morten Olsen "el calor le debe haber afectado la cabeza" como dijo la parlamentaria danesa, Rosenkrantz-Theil, quien consideró que un seleccionador no debería expresar "semejante estupidez".
Es absolutamente válida la indignación de la parlamentaria perteneciente al Partido LISTA DE UNIDAD, porque las declaraciones del técnico vikingo se formularon mas allá del apasionamiento posterior a un partido de fútbol.
Y también es válido el argumento de que los mejores futbolistas de la historia, el negro Pelé y el cuasi enano Maradona, tampoco fueron de una raza superior, sino simplemente seres mortales, de carne y hueso, de sangre roja, como la de Beckenbauer, la de Cruyff. O la de del inolvidable vikingo Michael Laudrup. Ni más ni menos.
| ||||||||||||||||||||||||||