En Panamá hay unos pocos conjuntos monumentales y esculturas dedicadas más que a la memoria, al accionar de los homenajeados de la posteridad. Destacan Simón Bolívar, Belisario Porras, Justo Arosemena, Vasco Núñez de Balboa, José Remón Cantera, Gandhi, Cristóbal Colón, Tomas Herrera, Arias Madrid, entre otros. El Paseo de la Bóvedas, el Monumento El Polvorín, de la Cinco de Mayo… Contamos también con bustos espantosos de otras celebridades, poetas, periodistas y políticos que aportaron su parcela sembrada a la patria. Lo bueno es que ahí, en el obelisco o el mausoleo, se está testimoniando algo que no alcanzan a comprender los pasantes y en verdad, pienso, no les interesa. Uno no se detiene a pensar que eso tiene una razón de ser para estar en tu camino... Cada monumento enumerado, en su tiempo tendría su razón de ser, aunque no lo sepas. La historia como la enseñan soslaya eventos, acciones y nos vuelve apáticos, desdeñosos. Aquí se repartirían algunas culpas, pero no es mi intención. Solo diré que corresponde a los maestros recordar que cuando se enseña la historia del país se enseña la patria, se enseña humanidad. La historia total con sus fuentes y sus partes, imbricando pasado y presente… El arte, los monumentos entre sus expresiones, sirve para saber cómo pensaban, luchaban, se sacrificaban nuestros ancestros. Créeme: no están ahí por gusto. Desde la individualidad de la idea, el concepto creativo, la imaginación del artista se quiere alcanzar la colectividad, esa suma de todo que se suele llamar identidad, y que es muy difícil, paradójicamente, de identificar. Que es lo panameño me han preguntado y un sentimiento ambivalente acontece. Cuando me ocurre leo a Patricia Pizzurno y me vuelvo a enamorar de este país “de vaina y espíritu santo”.El parque, el monumento, la escultura es un agradecimiento a los que pusieron el pecho y dieron las manos y la cara y murieron por nosotros, que a veces somos una bola de ignorantes malagradecidos. Por ejemplo: sin 9 de Enero no hay Avenida de los Mártires, ni soberanía ni Canal de Panamá para los panameños; sin Justo Arosemena no hay Estado Federal ni país, por decir algo. Los acontecimientos políticos, económicos, sociales que hacen posible la vida en este país; se lo debes a las generaciones que te precedieron: Por eso los monumentos, para que no olvidemos que estamos hechos de su sangre, su pensamiento y su memoria.
Razones para un monumento en el país de lo efímero
Qué es lo panameño me han preguntado y un sentimiento ambivalente acontece. Cuando me ocurre leo a Patricia Pizzurno...