Fueron: primero las imágenes de la F-1 en Brasil, con el segundo título para el piloto español Fernando Alonso; y luego el fútbol, el superclásico que, a la postre, le ganó Real Madrid 2-0 al Barcelona, acabando con el único equipo imbatido en la Liga de las Estrellas. El balompié, proyectado hacia el 75% del planeta, tuvo en Frank Rijkaard y Fabio Capello dos estrategas representantes de escuelas opuestas, a pesar que en el AC Milan de los años 90, uno fue el maestro, el italiano, y otro el discípulo, el holandés. A los 3" de juego, el "Santiago Bernabeu" se estremeció, cuando un centro preciso de Sergio Ramos, lo recogió Raúl, para vencer de cabeza al portero Valdés.
A los 14 minutos, el Madrid --desconocido, impresionante, crecido, con todas sus líneas en perfecto funcionamiento--- estuvo a punto de ampliar cuando el larguero le dijo no.
En los instantes en que el Barcelona se animaba, era sólo Lionel Messi contra el equipo merengue.
Hasta que a los 50" llegó el 2-0 para el Madrid, tras una jugada espectacular de contraataque. Van Nistelrooy hizo el suyo, difícil por el ángulo, habilidoso por su repentismo, al culminar una rápida acción de Guti con Robinho.
Rijkaard hizo entrar a Saviola, que conmovió el pórtico del Madrid y obligó al portero Casillas a riesgosas intervenciones. Pero ya estaba todo decidido: Real Madrid 2-Barcelona 0. En primer lugar, destacamos a Robinho, como la mejor individualidad del ganador. En términos generales, rindieron todos, Van Nistelrooy, Raúl, etc., pero por sus tres o cuatro intervenciones de alto riesgo, escogemos luego a Casillas.
En el Barcelona, Lionel Messi, siempre astuto, siempre desbordante, siempre genial en sus repentismos, fue por lejos el mejor, pero no tenía en quién apoyarse, ya que Ronaldinho y Eidur Smári Gudjohnssen, tuvieron su noche más negra. Y Saviola no andaba con la puntería en forma.