EL REAL Madrid alcanzó los cuartos de final de la Copa del Rey, con un nuevo triunfo ante el Athletic de Bilbao (4-0) en el día en el que el brasileño Robinho se quitó de encima la presión del Bernabéu.
Con todo a favor, Robinho intentó sus habilidades y demostró cómo con la confianza necesaria y el apoyo de su afición se convierte en un jugador único. Hizo sombreros, desbordó con velocidad y hasta recibió un penalti de libro que el árbitro no cobró cuando ya todo estaba decidido.
Salgado caía lesionado y Cicinho disputaba sus primeros minutos en su nuevo estadio para ganarse la ovación. Desde su posición natural, el lateral derecho, protagonizó en paredes con Beckham, acciones de peligro y puso centros precisos que siempre rondó Soldado.
Sergio Ramos aumentaba sus números como goleador marcando el segundo tras una falta botada por Beckham, Soldado se gustaba con un bello tanto de cabeza que premiaba su incansable trabajo y Robinho ponía la guinda a puerta vacía.
Cicinho, se ganó al público del Santiago Bernabéu en su estreno ante su afición, dejó detalles de calidad y se sumó al ataque en cuanto tuvo ocasión.
El futbolista brasileño dispuso de sus primeros minutos en el estadio madridista y, al igual que su debut oficial el pasado domingo en Villarreal, entró al césped sin apenas haber calentado.
El joven Robinho vio luz en el Santiago Bernabéu, en el que no había tenido buenas actuaciones.
Real Madrid mostró su mejor cara en la Copa del Rey
Robinho, autor de dos de los cuatro goles que los blancos le marcaron a Bilbao.