El Real Madrid se ahogó ayer ante la marea verde de los Boston Celtics, 96-111, en un enfrentamiento frío, carente de continuidad y de espectáculo en el que el baloncesto también estuvo ausente.
Diecisiete minutos aguantó el Madrid en el marcador a los Boston Celtics (35-33). A partir de ese momento los verdes se impusieron con una mejor defensa, por momentos, y por su velocidad de ejecución en las individualidades.
El partido no fue tal. Fue un enfrentamiento entre dos equipos en pretemporada, con reglas distintas y una concepción del baloncesto bastante dispar. Los madridistas Rudy Fernández y Jeffrey Taylor ni siquiera se vistieron de corto.
El Madrid anotó las dos primeras canastas, 4-0 en el primer minuto, e intentó no dejar marchar al equipo NBA, 10-13 (min.5). Pero lo deslavazado del juego, las mil y una interrupciones, los pasos de los estadounidenses y la permisividad arbitral en la defensa con las manos, les fue pasando factura poco a poco.