Al borde de la eliminación, los Reales necesitaban más que un jonrón. Requerían muchos hits y tal vez algo de ayuda.
La obtuvieron cuando Carlos Correa no pudo controlar un roletazo para una potencial doble matanza, lo que abrió la puerta para que Kansas City rayara cinco veces en el octavo inning y venciera ayer 9-6 a los Astros.
“Perdí la pelota, eso fue lo que pasó'', reconoció Correa. “Desearía ser perfecto. Quisiera hacer todo perfecto pero no puedo. Soy humano”.
La serie se reanuda mañana en Kansas City.