Miles de presos se amotinaron ayer en el Estado brasileño de Sao Paulo, manteniendo 19 presidios en rebelión y 7 mil de rehenes según estimaciones oficiales, y miles calculados extraoficialmente, en la peor rebelión de este Estado que posee cerca de la mitad de la población penitenciaria de Brasil.
Al menos dos presos resultaron muertos en el centro de detención de Belén, en el este de Sao Paulo, confirmó el comandante general de la Policía Militar, Rui Cesar Mello, quien explicó que habrían muerto a manos de sus compañeros y que sus cuerpos "fueron expuestos en el patio".
Un centro de atención médica de la ciudad informó a la emisora Globonews que los motines produjeron otros tres muertos.
En una acción sin precedentes atribuida extraoficialmente a una organización de presos llamada Primer Comando de la Capital (PCC), las rebeliones en 19 presidios del Estado comenzaron simultáneamente a las 12H00 locales (15H00 GMT). Los amotinados aprovecharon el día de visita para tomar los centros y los rehenes, principalmente familiares, mujeres y niños, aunque también había funcionarios cuyo número no fue revelado.
Tras una intervención ocurrida cinco horas después de comenzada la rebelión, comenzaron a liberarse los primeros rehenes. La situación comenzó a ser controlada en nueve de los 19 presidios amotinados, informó el secretario de Seguridad Pública del gobierno regional, Marco Vinicio Petreluzzi.
El secretario adelantó que las acciones policiales podrían continuar toda la noche, después de que se confirmó que "no era posible negociar".
El principal centro tomado por unos 8,000 presos fue el complejo penitenciario de Carandirú, en la ciudad de Sao Paulo y considerado el mayor de Latinoamérica, formado por dos presidios y nueve pabellones.
Un portavoz de la Secretaría de Seguridad explicó a la