Rusia y Catar parecen ser los grandes ganadores en el día que el investigador estadounidense Michael García perdió su apelación contra la Fifa.
García, exfiscal del Gobierno estadounidense, criticó la interpretación que el juez de ética Joachim Eckert hizo de su pesquisa sobre corrupción en las candidaturas de la Copa del Mundo, mencionando que el resumen de Eckert era “incompleto” y “erróneo”.
El Comité de Apelaciones de la Fifa dictaminó ayer que García no puede impugnar el resumen de Eckert porque se trata solo de sus opiniones.
El reporte del juez alemán “no constituye una decisión, y por ello no es jurídicamente vinculante o apelable”, dijo la Fifa.
Aunque esta derrota de García no necesariamente concluye el caso de corrupción en las candidaturas de la Copa Mundial, tampoco despeja las dudas acerca de la integridad en la votación en la que el Comité Ejecutivo de la Fifa eligió en 2010 a Rusia y Catar como los próximos países sedes.
Lo que es un hecho, es que se avecina una semana difícil para aquellos que buscan reformas dentro de la Fifa, mientras Joseph Blatter y su Comité Ejecutivo se reúnen en Marruecos en una sesión de 2 días que comienza mañana.
El principal asunto en la agenda de Blatter y el Comité Ejecutivo el viernes en Marrakech es decidir qué hacer con el reporte de la investigación de García.
¿Es lo suficientemente fuerte para justificar el mantener el caso de corrupción abierto? ¿Y cuánto debería ser publicado del expediente de 430 páginas de la pesquisa de García?