El "Tigre colonense" Ismael Laguna acababa de reconquistar su diadema de los ligeros, vapuleando en Los Ángeles al "Bibelot de Long Beach", Armando "Mando" Ramos, y se preparaba para efectuar el 6 de junio la primera defensa de su segundo reinado, precisamente en el recién estrenado gimnasio de Juan Díaz, ante el japonés Itsimatsu Susuki. El promotor Jesús "Master" Gómez, logró montar junto a su concertador, el "cojo" Struch, un pleito natural entre los dos mejores prospectos del istmo. Dos pesos plumas de estilos distintos, pero de calidad comprobada. El invicto Roberto Durán era manejado por Carlos Eleta, mientras que Ernesto Marcel era el pupilo mimado de la cuadra de Isaac Kresh.
Durán y Marcel representaban en su momento, dos escuelas distintas, pero dos carreras de éxito en las cuales se cifraban grandes esperanzas. Durán era el pegador que había noqueado a trece de sus 16 adversarios. Marcel era el estilista de fina esgrima que había reinado en los pesos gallos y que había derrotado a lo mejor del patio, incluyendo a Miguel Riasco y a Julio Davis. Pactaron a 10 asaltos y peso máximo de 128 libras. La entrada general se fijó en un precio popular. B/ 1.50, para que nadie se quedara en casa. Se calcula en casi diez mil personas la asistencia, con una taquilla de casi 19 mil balboas.
Como jueces fueron escogidos Juan Carlos Tapia y Harmodio Cedeño. Como árbitro, fue designado Don Isaac Herrera.
El resultado del combate es parte de la historia sabida. A falta de pocos segundos para terminar el décimo y último asalto, el "Premier" Isaac Herrera detuvo las acciones y selló el triunfo de Durán por nocaut técnico. Marcel no protestó la decisión de Herrera.
"Durán dominaba por completo y Marcel no tiraba golpes, por eso suspendí el encuentro", explicaría más tarde Don Isaac. Aunque muchos seguidores de Marcel se mostraron insatisfechos.