La violencia paramilitar en Colombia, que el martes dejó 20 civiles muertos, ha recrudecido en medio de la crisis que enfrenta el proceso de paz del Gobierno con la guerrilla marxista de las FARC y los contactos del Ejecutivo con los rebeldes guevaristas del ELN, mientras que los desplazamientos de la población civil se cuentan por miles.
De acuerdo con las autoridades, en acciones armadas ocurridas en diferentes regiones del país y atribuidas a las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha), un total de 20 personas -en su mayoría campesinos-, muerieron entre la noche del lunes y la mañana del martes.
La acción más cruenta ocurrió en el fluvial puerto petrolero de Barrancabermeja (400 km al noreste de Bogotá), donde ocho personas fueron asesinadas en tres sectores distintos de la población.
Con esas muertes se eleva a 27 el número de homicidios ocurridos en lo que va corrido de este año en Barrancabermeja, donde se localiza la principal refinería petrolera colombiana.
Según el ministro del Interior, Humberto de la Calle, Barrancabermeja es el escenario de una "guerra territorial muy intensa" entre los paramilitares y las guerrillas izquierdistas.
Esa apreciación es compartida por el obispo católico del puerto petrolero, monseñor Jaime Prieto, quien calificó de "explosiva" la situación y llamó la atención del Gobierno sobre la estratégica posición geográfica de la ciudad respecto a la zona que la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) pide sea desmilitarizada para iniciar una proceso de paz con el Gobierno.
El ELN, la segunda fuerza insurgente del país con unos 5,000 combatientes, condiciona el inicio de las trativas con el Gobierno del presidente Andrés Pastrana, a la previa realización de una convención nacional por la paz con la sociedad civil, para lo que pide sean desmilitarizada una zona del sur del departamento de Bolívar (norte), colindante con el de Santander, donde está Barrancabermeja.