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“Ama al prójimo como a ti mismo”… es un mandato que parece haberse refugiado entre los intersticios del alma humana; y solo refleja su bienhechora luz cuando se alumbra con amor.

En el hogar son los padres, hermanos, familiares, amigos y el ambiente que rodean al niño, los que le facilitan la coraza para iniciar el recorrido de su vida. Luego son los educadores quienes tienen el privilegio de iluminar su camino con mayor intensidad. Pero unos y otros, por mandato expreso del amor, deben enseñar al niño a quererse a sí mismo. En este caos en el que vivimos, la tecnología irrumpe desaforadamente y es difícil establecer barreras defensoras que protejan el ambiente individual. Así surge, con mayor vigor, la orden del mandato: “Ama al prójimo como a ti mismo”. Sí, el niño no solo tiene que conocer los valores positivos de la vida, sino también amarlos y protegerse con el pétreo escudo, forjado por sus propias convicciones. ¡Impresionante misión asumen los profesionales que educan en las escuelas primarias!

 

Basándonos en estos comentarios, … en la “ Revista de Educación”- Sala de Profesores que distribuyó El Panamá América, publicaron, recientemente, una nota de la UNICEF que dice: “La Convención Sobre DERECHOS del Niño es muy clara: todos los niños, niñas y adolescentes tienen derechos, que se basan en el respeto a la dignidad y el valor de cada individuo, independientemente de su raza, color, género, idioma, religión, opiniones, orígenes, riqueza, nacimiento o capacidad, y por tanto se aplican a todos los seres humanos en todas partes”.

Con igual interés esperamos comentarios Sobre los DEBERES del Niño, y su aplicación en los hogares y programas educativos de nuestro país, para que ellos aprendan a respetarse a sí mismos.


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507537
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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