Un periodista pregunta porque le interesa saber algo, porque quiere confirmar cierta información o completarla, o porque sabe que la respuesta a su inquietud interesará a un grupo (puede ser pequeño o grande, pero al fin, un grupo) de personas. Un periodista jamás pregunta algo que ya sabe.
Un periodista debe ser crítico por naturaleza; lo exige su profesión. Pero su crítica, siempre y cuando sea fundamentaba y respetuosa, no debe ser tomada como algo personal, sino profesional. Tampoco debe ser un motivo para crear enemistad con nadie.
Un periodista, como cualquier persona, puede expresarse o pensar libremente. El libre albedrío debe ser respetado.
Pero detrás de cada periodista hay sentimientos, hay un corazón, y jamás, ténganlo por seguro, irá en contra de su patria.