Con más de cinco décadas dedicadas a la música, su amplio prontuario artístico habla de una trayectoria de primer nivel. Ha sido directora escénica de ópera, directora de orquesta y coros; pero sobre todo, una consagrada intérprete del piano.
Desde que era una adolescente, el talento de Sandra Lutters la llevó a desempeñarse como pianista acompañante de cantantes e instrumentistas. Pero sería en el género de ópera donde alcanzaría reconocimiento como pianista acompañante de solistas y coros en giras por países como Francia, Alemania, Austria, Rusia, España, Bélgica, y en su natal Estados Unidos, entre otros.
De sus viajes siempre le llamó la atención como opciones alternativas de residencia, y por la importancia que tiene la ópera en esos lugares, la ciudad de Viena (Austria) y, por supuesto, Italia. Pero hace un tiempo su colega y amiga, la profesora Irena Sylya, directora general de Fundación Ópera Panamá, la invitó a que trabajaran juntas para un concierto, y -como explica la pianista - quedó encantada con Panamá y su gente.
Tener como profesora de canto a Irena Sylya, y como acompañante de piano a Sandra Lutters, sería el sueño de cualquier estudiante de ópera. Cuando ellas trabajan juntas se convierten en una especie de “Dúo dinámico”, como les llama la soprano panameña Diana Durán.
Y eso es justamente lo que pasará en los próximos meses. La pianista Sandra Lutters ya está en Panamá para sumarse a los proyectos de la Fundación Ópera Panamá, bajo el liderazgo de la profesora Irena Sylya y su equipo. La presencia de ambas viene a ser un valor agregado para el crecimiento vocal y artístico de las nuevas promesas de la ópera local.
Hace poco, y a sólo unos días de haber llegado al país, decidí visitar a Sandra al apartamento en Paitilla donde está hospedada. Su entusiasmo es evidente; y todo indica que su estadía en Panamá será prolongada. Se trajo hasta su mascota Josefina (una gata de 18 años); y entre sonrisas me comentó que ya vienen en camino algunas de sus posesiones más queridas: varios sombreros y, por supuesto, su piano.
Sandra Lutters (SL): Fue a través de Irena Sylya, quien ha dedicado gran parte de su vida a la ópera; ella me trajo aquí. Vine por dos semanas para un concierto, y me enamoré del lugar, de las personas y del talento de los cantantes.
Al despedirme, Irena sugirió que evaluara la posibilidad de venir a Panamá. Y aunque yo volví a Nueva York, regresé lo antes posible; llegué hace unas semanas. Mi piano y un montón de cosas que están en camino a Panamá. Traigo mucha música y muchos sombreros. En verdad, me gustaría quedarme por un largo tiempo.
SL:Fue en un estudio en Atlanta. Irena iba a cantar una ópera moderna, de gran exigencia técnica pero muy hermosa, así que trabajamos juntas preparando el personaje.
Desde entonces nos une una amistad en muchos niveles: ambas amamos la ópera y su historia; queremos que el drama viva, nos encantan los vestuarios, la música... en fin, tenemos mucho en común.
SL: Es cierto que hay ciudades en el mundo con una gran tradición hacia este género y con oportunidades para trabajar. Pero en estos lugares la ópera ha estado allí por 200 años. Es decir, ya hay un sistema establecido para hacer música. Son gente maravillosa pero no quieren nuevas ideas, y a mí me gusta hacer cosas distintas.
Por eso preferí unirme a este nuevo proyecto. En Panamá tengo la posibilidad de hacer cosas nuevas; de trabajar la creatividad artística.
SL:Los cantantes panameños son maravillosos. Además se necesita mucho valor y determinación para escoger la profesión de cantante; por eso, además de quererlos los admiro.
Pero siempre aclaro que es necesario en cualquier parte del mundo, unir el talento con la formación. Si no se cuenta con un buen maestro que enseñe la manera correcta de trabajar la voz, los cantantes no se desarrollarán como es debido, se lastimarán y terminarán teniendo carreras frustradas y cortas.
Aprender a cantar ópera es como entrenar a un caballo de carrera: si pones mucho peso en su espalda o si corres muy rápido, se va a lastimar, y se acaba. De igual forma, teniendo al maestro correcto estos jóvenes talentosos podrán cantar por mucho tiempo.
Hoy ellos tienen la oportunidad de contar con una maestra de canto espectacular, como Irena Sylya.
Yo he acompañado al piano a muchos cantantes desde que tenía 16 años, y por mi experiencia puedo decir que hay dos maestros que amo y confío en ellos. Uno está en Nueva York, y la otra es Irena.
El maestro de Nueva York puede enseñar a desarrollar el volumen; lo cual es muy importante porque en la ópera no se cuenta con ayuda de micrófono. Pero además del volumen, también es necesario desarrollar gracia y elegancia. En este sentido, Irena tiene aún más que ofrecer que aquel maestro en Nueva York. Me siento muy emocionada de unirme a ella en Panamá para este nuevo proyecto.
SL:La ópera es extranjera, cierto. Pero hay algo diferente en los cantantes panameños que me parece muy valioso: tienen alma para esa música. Esa mezcla de ritmos latinos que hay en Panamá enriquece las posibilidades para cantar ópera.
Hay cantantes que se paran ante el público y cantan con las notas correctas; lo hacen bien, pero no hay emoción. Esa es la ventaja que tienen los cantantes panameños: tiene mucho espíritu, mucha pasión.
SL:Sí, estoy convencida de ello. La prueba de esto es que para nuestra gala del año pasado, habían 200 personas afuera del Teatro. Gente que llamaba y que decían que deseaban estar en Madame Butterfly aunque fuera de pie.
Y en marzo de este año, con el espectáculo “La Magia de la Ópera”, se cambió las percepciones tradicionales sobre la ópera, atrayendo a un nuevo público a disfrutar la mezcla de ópera, magia (con el mago Stuart Hooper), y danza hip-hop (con la agrupación 507 Flow). Allí, la ópera unió a varios géneros... ¡fue fantástico! A eso me refiero cuando digo que en Panamá tenemos mucho por hacer y experimentar.
Si quieren un programa aburrido, tendrán que enviarme de regreso con el primer vuelo que salga hacia Nueva York.
Se me ha comunicado que la idea es montar una ópera anual. Este año será en octubre, en el Teatro Nacional, presentando “La Flauta Mágica”. Aunque será cantada en alemán, hay muchos diálogos y éstos van a ser en español. La idea de que las personas puedan entender lo que está pasando.
SL:Panamá tiene muchas cosas que me agradan. Me gusta el sol, me gusta muchísimo el agua, la comida y la espontaneidad del trato de la gente. Es cierto que hace un poco de calor, pero donde yo vivo, en Atlanta (Georgia, EE.UU.), en verano también es muy caliente, de modo que no será difícil adaptarme al calor panameño.
Pero sin duda, lo que más me agrada es la manera de ser del panameño: siempre están alegres y celebrando. ¡Ah!, y no se ríen de mi esfuerzo por decir algunas frases en español. Estoy emocionada con la idea de poder hablar pronto todo en español.