El Gobierno y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reiteraron ayer, su plena disposición y voluntad para hallar una solución negociada al conflicto armado que durante cuatro décadas ha desangrado a esta nación andina.
Los pronunciamientos de ambas partes fueron hechos en el marco de la ceremonia en la que se oficializó la sede de la mesa de diálogos y negociaciones y las audiencias públicas en la localidad de Los Pozos, que a partir de ayer se llamará Villa Nueva Colombia, en el municipio de San Vicente del Caguán, en las selvas del sur del país.
Las partes acordaron que el tema económico, en especial el empleo, la reforma agraria y la protección ambiental, será el primero, de los doce de la agenda, que debatirán en la mesa nacional de diálogo y negociación y con la ciudadanía, a través de audiencias públicas.
La ceremonia, en la que además se dio inicio al proceso de las audiencias públicas, contó con la presencia de diplomáticos, magistrados de las cortes, congresistas, representantes de los organismos de control, de las iglesias, los negociadores del Gobierno y de las FARC, de varios gobernadores y alcaldes, la prensa y de habitantes de esa región.
El Gobierno y la guerrilla acordaron una agenda común de negociación para "el cambio hacia una nueva Colombia", de doce puntos.
Tras la interpretación del himno de Colombia, comenzó la ceremonia con un breve acto religioso en el que se leyó un pasaje de la Biblia y la oración de San Francisco de Asís.
Luego se leyeron los mensajes del presidente del país, Andrés Pastrana, actualmente en Davos (Suiza), y de Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", máximo jefe de las FARC.
También hablaron el jefe guerrillero Raul Reyes y el alto comisionado para la Paz, Víctor G.Ricardo.
En su mensaje, Pastrana abogó por la participación ciudadana en el proceso, destacó los avances logrados en el último año y pidió a la guerrilla que la sociedad civil no sea parte del conflicto armado.
Marulanda dijo que defenderá el cambio del actual modelo económico para garantizar el empleo y salarios dignos a los trabajadores.
El jefe guerrillero censuró lo que calificó como una actitud pasiva del Gobierno frente a los grupo paramilitares y reclamó acciones contra esas organizaciones de extrema derecha.
Igualmente, lamentó que la ayuda de EU a Colombia, que se gestiona en el Congreso de ese país, sea para la guerra y no para inversión social.
Tanto los subversivos como el Gobierno coincidieron en que se ha avanzado en la creación de condiciones de confianza para las negociaciones.
Ricardo dijo que el país esta harto del conflicto bélico porque ha sido muy caro el costo de una guerra fratricida y reiteró que el Ejecutivo mantendrá abierta la brecha a la opción del diálogo, aunque algunos crean que eso es debilidad, agregó.