El general Rosso José Serrano, exaltado internacionalmente como el "mejor policía del mundo" por su infatigable lucha contra los carteles de la droga, anunció ayer su renuncia como director de la Policía Nacional de Colombia tras 40 años de servicios.
El anuncio lo hizo ayer el oficial al revelar que presentó su solicitud de retiro al presidente Andrés Pastrana la semana pasada.
CONFESIONES DEL GENERAL
"Hay que cambiar de tercio, ya es suficiente 40 años de policía en este país. Uno no puede abusar de la buena suerte", dijo Serrano, de 57 años, en declaraciones a la radio local.
Serrano afirmó en una entrevista con la cadena radial RCN que se va abrumado por la violencia que azota a Colombia y produce la muerte de 300 policías cada año. "He asistido a tantos entierros de policías que ya no resisto uno más", dijo Serrano.
"Es un ciclo que se cierra. Todo ciclo tiene su fin y es la hora de partir", afirmó. "A mí me llaman casi todos los días para informarme que la guerrilla está destruyendo con cilindros de gas cargados de explosivos cuarteles de policía", dijo en alusión a que ahora los autores de los asesinatos pasaron a ser los grupos rebeldes.
"En Colombia nos hemos insensibilizado ante esa situación, cuando en Estados Unidos el asesinato de un policía está castigado con la pena de muerte", lamentó.
"Hace tres meses rescatamos una niña, que la habían secuestrado, cambiado el nombre y rapado el cabello. Yo lloré como si fuera una nieta mía", relató.
Serrano lamentó que la delincuencia y la guerrilla estén abusando de los niños, utilizándolos para el narcotráfico, la distribución de armas y haciéndolos blanco de los secuestros. "Esta es una manipulación irresponsable e irrespetuosa contra los niños que son el sentimiento afectivo del pueblo", añadió.
El jefe policial afirmó que se va "con la carga emocional" de dejar a 300 policías secuestrados por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes desde hace mas de dos años son mantenidos como "prisioneros de guerra" junto con más de 200 soldados.
Serrano dijo que su último mensaje será enviado a la guerrilla y a los grupos paramilitares para que pongan fin a la violencia que azota al país.
"No podemos hacer la paz sobre un montón de cadáveres. El país se cansó de la violencia", afirmó.
INTERLOCUTOR ANTE ESTADOS UNIDOS
Serrano, considerado por funcionarios de Estados Unidos como el hombre de confianza en este país, dirigió los operativos que en 1995 permitieron desarticular el Cartel de Cali.
El oficial logró las capturas de los máximos jefes de esa organización los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, quienes permanecen confinados en una cárcel de alta seguridad en el sur de Bogotá.
El Cartel de Cali fue considerado en su momento como la más poderosa organización de narcotraficantes, que controló en su apogeo el 80 por ciento del mercado mundial de la cocaína.