El director general de la Policía Federal Joao Campelo, nombrado hace cuatro días, renunció ayer al cargo en la secuela de las acusaciones de haber torturado a un sacerdote en la década de los 80, cuando en Brasil gobernaba un régimen militar.
La Presidencia informó que Campelo, de 59 años, presentó la renuncia en forma verbal al jefe de la Casa Militar, quien se la comunicó telefónicamente al presidente Fernando Henrique Cardoso, y éste la aceptó. Esta es la segunda ocasión, en los últimos cuatro meses, que el nombramiento de un funcionario elegido directamente por Cardoso termina en desastre.
El anterior fue el del ex presidente del Banco Central Francisco Lopes, que escogió una modificación de la política cambiaría que llevó el real a una devaluación inesperada y además fue acusado posteriormente de transmitir información secreta a grandes instituciones bancarias que se beneficiaron con la devaluación.
En una entrevista posterior, el mandatario justificó la selección de Lopes al frente del Banco Central afirmando que "si no tiene perro, caza con gato".