A dos semanas de los Juegos Olímpicos, casi dos de cada tres brasileños creen que organizar la justa será más perjudicial que beneficiosa para el país, según los resultados de una encuesta divulgados ayer.
La mitad de la gente encuestada por la empresa Datafolha se opone a la celebración de los Juegos. El nivel de rechazo se duplicó en tres años, y la frustración es aún mayor en el sur y sureste de Brasil, más cerca de la zona donde está la ciudad anfitriona de Río de Janeiro.
La popularidad de los Juegos se ha desplomado a medida que Brasil atraviesa por una recesión económica de dos años, y aumentan las tasas de criminalidad y desempleo.
Río de Janeiro es uno de los estados más afectados por la crisis, y su gobernador recientemente declaró un estado de catástrofe económica. El Estado también ha incumplido en el pago a maestros y empleados retirados.