Deportes

Rescatemos el idioma


En el mes de la Patria, bien vale recordar que el idioma es, en un mundo globalizado y en crisis de identidad y de valores, un signo de nacionalismo, el carácter de nuestra idiosincrasia.

Se ha perdido en gran parte el amor por las cosas que se hacen, por las que se tienen y por las que nos hacen ser legítimamente lo que somos.

Lenguaje y razón

 

Hablar se ha convertido en un hecho mecanizado, instintivo, puramente utilitario. El buen hablar ha saltado por la borda. Los buenos usuarios están en retirada, y los que vivimos de la enseñanza del idioma, los que amamos esta lengua española, los que  nos hemos negado siempre a participar en esa degeneración de la lengua, somos vistos como anacrónicos.

La pereza mental a sus anchas

Por supuesto que no me refiero estrictamente a los estudiantes de cualquier nivel, incluyendo a los universitarios, sino, más lamentable aún, a los profesionales.

 

Hace dos días exactos, escuché en televisión a una persona decir: "Los guardias de seguridad no escapan de la violencia, y este año ya son (tantos) los que han muerto a manos de los delincuentes. [El noticiero tal] pudo conversar con uno de ellos". Realmente preocupante.

Refiero aquí lo que escuché en cierta ocasión (no preciso la fecha) cuando solía prestar atención a los debates de la Asamblea Nacional.

Un diputado que hacía uso de la palabra, pasada ya la medianoche, dijo literalmente: "Para ese antonces". Un grupo de personas (tal vez colegas, tal vez de las gradas) le gritó que se decía "entonces", y entonces, para sorpresa, el Padre de la Patria repuso: "Es la una de la mañana y se puede decir como sea".

 

Dicho sea de paso, cuando muchos de estos selectos oradores toman la palabra, el idioma entra en coma.

El inglés nos gana la batalla

En su gran mayoría, los nombres de los sitios del área revertida responden a la lengua inglesa: Clayton, Albrook, Summit, Howard, Quarry Heights, France Field, Rodman, Sherman, Kobe, y para colmo, nos quieren convencer de que unos viven en el Curundú marginal y otros en Curundu, con pronunciación grave, porque viene mejor con el estatus. Igual ocurre con los nombres de almacenes y centros comerciales, en los que el Ministerio de Gobierno y Justicia no pareciera hacer nada por recordar que  en Panamá se habla español como lengua oficial del Estado.

 

A propósito presento extractos de la Ley  49 de 13 de mayo de 1941, firmada por el Dr. Arnulfo Arias Madrid (Presidente de la República) y Ricardo Adolfo de la Guardia (Ministro de Gobierno y Justicia):

" 1º Los lugares habitados dentro de la República, que tengan nombre en idioma distinto del castellano, serán en adelante designados en los documentos oficiales con los primitivos nombres indígenas o castellanos. En caso de no tenerlos, los  Consejos Municipales, por medio de  Acuerdos, escogerán el correspondiente".

" 5º  Se concede un plazo  de treinta días contados desde la vigencia de esta ley , para que las empresas comerciales de cualesquiera naturaleza que sean, tengan  en idioma castellano, en primer término, los rótulos  distintivos de sus establecimientos".

" 8º Es prohibido escribir rótulos o anuncios con faltas de ortografía".

Las preocupaciones de los gobiernos que he sufrido son otras muy distintas. Además, la gente prefiere hablar de "Call center", les encanta el valet  parking, se sienten por las nubes con el catering y esperan la secuela de una película. El español ofrece, en cambio, centros de llamadas, servicio de estacionamiento, servicio completo de suministro de comidas y bebidas y, finalmente, las segundas partes de una película o su continuación.


fecha edicion
old id
419872
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América