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Restrepoaborda dos temas sensitivos

Es un sinsentido darle la espalda a la humanidad, ver con malos ojos al que tiene un color de piel distinto del propio o despreciar los valores de un migrante o desplazado.


La escritora Laura Restrepo tiene una posición contundente sobre dos asuntos sobre los cuales se debate a diario: la legalización de la drogas y la inmigración.

La colombiana, que esta semana presentó una reedición de su libro “La multitud errante”, considera que están perdidas las sociedades que se atrincheran pretendiendo defender unos privilegios o un sistema de vida y rechazan a los miles de inmigrantes y desplazados que protagonizan ese gran drama humanitario de nuestro tiempo.

"Ellos se cercan para defenderse de los que vienen, pero en verdad es que ellos son los propios encerrados. El problema no es del que se mueve, es del que se encierra. Finalmente somos tantos millones que no habrá muro que nos contenga", dijo la escritora en una entrevista con motivo de la presentación de una reedición del libro.

 

Para Restrepo (Bogotá, 1950) es un sinsentido darle la espalda a la humanidad, ver con malos ojos al que tiene un color de piel distinto del propio o despreciar los valores de un migrante o desplazado.

"No es solamente el que está pasando indocumentado la frontera entre México y EE.UU. Hay toda clase de desplazamientos y hoy en día es, más que nunca, una humanidad en el camino, pese a que quieran mostrarnos el sedentarismo como una conquista de la civilización", explicó.

La también periodista recuerda que "todos los hechos fundacionales en la historia de la humanidad tienen que ver con un desplazamiento", sean los de pueblos completos o personajes particulares que marcaron la cultura, lo que la llevó a escribir esta "pequeña parábola" publicada en 2001 por Joaquín Mortiz.

 

El año pasado, la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) la invitó a Yemen para conocer de primera mano el drama de miles de indocumentados que desde el Cuerno de África cruzan el golfo de Adén en busca de una vida mejor, una experiencia que la impresionó.

La escritora encontró allí, en esas "hordas de hombres, mujeres, niños, animales, sometidos, desde luego, a toda clase de tragedias", una fuerza extraordinaria, especialmente entre las mujeres, "unos seres decididos a defender la vida contra lo que sea", obsesionados con "que sus hijos sobrevivan".

Restrepo recordó que había "unos portentos de personas", una especie de "raza superior" que ha logrado "sobrevivir a todas las catástrofes" y habla "todos los idiomas", los propios y los de sus vecinos o acompañantes.

 

Sin embargo, lamentó que el mundo desarrollado les ignore anclado en la utopía, prevalente sobre todo en EE.UU., de la "negación de la muerte" que existe para "unos cuantos privilegiados y a expensas de la mortalidad masiva del resto del planeta", señala.

Esos inmigrantes "van a triunfar, van a pasar por encima de quienes estén poniendo barreras" y sobre "el propio fracaso de una civilización que no está basada en la solidaridad, sino en el desprecio del otro, en cerrarle las puertas al otro", señala.

El libro encierra la historia de amor de un desplazado interno colombiano que sirve de pretexto a la autora de historias que pueden suceder en cualquier lugar.

 

Confiesa que trató de que fuera "como un afianzamiento de los valores humanos que hay en cada uno de estos desplazados, que llevan en sí el germen de lo que es la humanidad, el recuerdo de lo que son las viejas culturas y la semilla de lo que serán las venideras".

Enemiga del poder, "de todas las jerarquías, de todos los puestos altos", se confiesa, sin embargo, deslumbrada y fascinada por el ser humano y por su fuerza: "Creo que hay futuro para la humanidad. Ya nos encargaremos de buscarlo".

Democracia y drogas.
La democracia "a todo el mundo le importa un carajo", y no funciona ni en los países más desarrollados ni en otros como los penetrados por el crimen organizado, que es capaz de corromper y debilitar a las instituciones hasta que pierden su sentido, afirmó la escritora.

"Nos quedamos con el término y lo vaciamos de contenido", explicó la escritora que se dijo partidaria de legalizar la droga y crítica con el modo en que en México y Colombia se está combatiendo al narcotráfico.

"(Las democracias) ya no valen ni para el Tercer Mundo y menos todavía para el primero, que considera que puede seguirse llamando democracia cuando arma ejércitos paramilitares para invadir países como Irak", opinó Restrepo.

La escritora señaló que en los casos de Colombia, donde nació, y México, donde vive, "oponerse a la tragedia del narcotráfico es montar democracias verdaderas", no sacar a soldados para combatir a los criminales.

"Mandan al Ejército, según la fórmula gringa de combate a la droga, con el resultado de que al final tienes un gran aparato narcoparamilitar", lamentó.

Según la escritora, "el principal cartel hoy en día en Colombia es el paramilitar", algo que "va a pasar aquí (en México) también. Es parte de la película que se niegan a ver", vaticinó.

A su juicio, la única manera de combatir las mafias del crimen organizado "sería de verdad asumiendo en serio la construcción de la democracia porque todo lo que sucede alrededor del narcotráfico son atentados a la democracia", agregó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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