El sorpresivo encuentro de ayer en Venezuela entre la guevarista guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y representantes de la sociedad civil de Colombia, catapultó nuevamente al presidente Hugo Chávez como protagonista en el proceso de pacificación de ese país.
Los ex candidatos presidenciales Horacio Serpa (liberal), Noemí Sanín (SI Colombia) y Antonio Navarro Wolff (dirigente del M-19, ex grupo guerrillero que abandonó las armas en 1990), así como el Procurador General colombiano, Jaime Bernal, encabezan la delegación de la sociedad civil que llegó al litoral Caribe cercano a Caracas para la cita con el ELN.
Los nombres de los delegados de la guerrilla permanecieron en secreto. "Somos el país que facilita la reunión, y por lo tanto tenemos que preservar la seguridad de los invitados", explicó el canciller José Vicente Rangel.
El diálogo busca sentar de nuevo a la mesa de negociación al ELN, a partir de sus reclamos de que se les conceda una "zona de distensión" (desmilitarizada) en la cual puedan reunirse a discutir con una convención nacional, integrada por representantes de la sociedad civil y política de Colombia.
Pese a la renuencia del gobierno y de la cúpula castrense colombiana para desmilitarizar un territorio, Bernal opinó al llegar a Venezuela que "si se hace una convención nacional necesariamente se requiere una zona de distensión donde puedan concurrir personas de distintos estamentos de Colombia y la guerrilla. Creo que es indispensable".
En lo inmediato, la reunión en Venezuela ha mostrado el protagonismo de Chávez en la paz del vecino país, a pocos días de viajar a Estados Unidos, donde hablará de ese proceso en Naciones Unidas, en la Organización de Estados Americanos, ante el Colegio Interamericano de Defensa y en una entrevista con el presidente Bill Clinton.
"Lo que nos mueve es un amor auténtico con el pueblo colombiano, que se acabe la guerra en Colombia. Este es un granito de arena para evitar una gotita de sangre", dijo Chávez al explicar la luz verde que dio para el diálogo ELN-sociedad civil.
Rangel explicó que el gobierno venezolano recibió la víspera una solicitud del grupo de personalidades de la sociedad civil, firmada por su secretario Mario Gómez Jiménez, y de inmediato hizo los arreglos para que la reunión tuviera lugar en Venezuela.
"Lo importante es que esta comisión plural es muy representativa de la opinión pública colombiana: se encuentran personalidades del sector cultural, periodísticos, político y religioso", informó Rangel. Además, tanto la misiva firmada por Gómez Jiménez, como las declaraciones de Bernal y de Rangel, subrayaron el acuerdo del gobierno colombiano para que la reunión se efectuase en Venezuela.
Este punto es un claro mensaje para Washington, cuyos representantes que han viajado por América Latina han insistido en que la cooperación internacional con el proceso de paz colombiano debe manifestarse con el acuerdo y en cooperación con las autoridades de Bogotá.
También reafirma la decisión de Caracas de marginarse del conflicto bélico colombiano, combinada con su voluntad de inmiscuirse en el proceso de paz, con el axioma de que "la paz en Colombia es la paz de Venezuela". Ese proceder incluso fue cuestionado por el gobierno colombiano, dando lugar a una especie de ping-pong diplomático o guerra verbal Caracas-Bogotá que se desarrolló el pasado agosto y a la cual se decidió poner fin para "evitar que las relaciones bilaterales se realicen a través de los micrófonos".
Al servir de anfitrión del diálogo ELN-sociedad civil, Chávez potencia el protagonismo que en el proceso había adquirido con su incesante prédica por la paz colombiana y su declarado deseo de entrevistarse con el líder máximo de la principal guerrilla -las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)- el legendario Manuel Marulanda Vélez "Tirofijo". Esa actitud valió, hace cuatro días, que el líder de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Carlos Castaño, denunciase la "insultante actitud del preidente Chávez y su canciller contra el gobierno colombiano", así como "la complicidad de las autoridades venezolanas con la guerrilla". Castaûo amenazó con acciones de represalia.
En respuesta, el ministro de Defensa de Venezuela, general Raúl Salazar, advirtió que las fuerzas a su mando harían armas contra cualquier incursión violenta en suelo venezolano, y Rangel rehusó hacer comentarios pues los paramilitares "sólo nos merecen desprecio".
Pero la respuesta más contundente se registró este jueves, al albergar el diálogo ELN-sociedad civil, lo que eleva la condición protagónica de Chávez en el proceso de paz de Colombia, el conflicto político número uno del hemisferio.