El ex asesor de seguridad Vladimiro Montesinos oía las conversaciones en el Palacio de Gobierno, negociaba el sueldo del primer ministro, controlaba al Ejército, y hasta amenazó con un golpe de estado al verse presionado para que dejara el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).
Descarnadas revelaciones del ex presidente del Consejo de Ministros, Federico Salas, dieron cuenta de los alcances del poder de Montesinos, ex jefe de facto del SIN, y del hecho que el ex presidente Alberto Fujimori temía una confrontación con él cuando estalló en septiembre el escándalo de un vídeo en el que éste se veía aparentemente sobornando a un congresista.
"Yo ya acreditaba que ahí (en el gobierno) habían dos fuerzas encontradas, obviamente ahí no había un presidente que mandaba", dijo Salas ayer a una comisión legislativa que investiga el caso Montesinos, y a la que pidió garantías para su seguridad.
También dijo que cuando le planteó por teléfono a Montesinos que debía dejar el SIN por haberse visto involucrado en un soborno, éste lo amenazó con un golpe de estado y dijo que tenía a su disposición 3.000 hombres armados para ello.
"La respuesta que recibí en ese momento fue que ningún presidente, y mucho menos un presidentillo del consejo de ministros tenía la fuerza para poderlo sacar a él de donde estaba", relató Salas.
También recordó que posteriormente, cuando fue a ver a Montesinos a su despacho para convencerlo de irse del SIN, él lo esperaba con la plana mayor del Ejército y el director de la Policía Nacional.
Observadores consideran que la amenaza de golpe fue sólo un alarde de poder del ex asesor, hoy fugitivo, y quien enfrenta acusaciones de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, tortura y asesinato, entre otros.