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Reviven temores de guerra sucia tras asesinato de Garzón


Washington. El asesinato del periodista Jaime Garzón confirma por lo menos dos cosas: que en Colombia ha resucitado el virus de la guerra sucia que se pensaba había quedado desahuciado en Sudamérica en la pasada década, y que nada amenaza a la intolerancia como el humor.
Desde que fue ultimado por dos sicarios en motocicleta a tres escasas cuadra de la sede de su emisora donde dirigía el programa humorístico más popular de Colombia, la sospecha recayó sobre los paramilitares de derecha.
Tanto el prestigioso matutino El Tiempo como Cambio, la revista semanal que dirige Gabriel García Marquez han apuntado ese nexo-y deplorado no sólo el alevoso acto sino también el equívoco político.
Porque Garzón, gracias a su labor y sus contactos político-trabajo en la presidencia tanto con Conservadores como Liberales-conocía algunos dirigentes de la guerrilla en el ejército y la ultraderecha se le consideraba amigo de estos.
"Pero se equivocan quienes piensan que el humorista era ideológicamente cercano a los alzados en armas," afirma Cambio. "A mediados de 1997, en el curso de una entrevista matinal en Radionet con Marcos Calarca, vocero internacional de las FARC, literalmente le canto la tabla al dirigente subversivo.
"Le dijo, entre otras afirmaciones, que la guerrilla colombiana había perdido sus objetivos originales y que de defensora de los humildes se habría convertido en uno de los mayores causantes de la miseria de estos, que eran los que más sufrían las consecuencias de sus actos vandálicos."
Pero la enemistad con elementos en las fuerzas armadas y los grupos paramilitares hace tiempo se hizo sentir a través de amenazas a Radionet y el canal Caracol donde también trabajaba.
Según un periodista de Radionet en las últimas semanas las amenazas de muerte las dos radioemsoras alcanzaron tal nivel que Garzón confió a sus colegas de que estaba buscando contactar a Carlos Castaño, jefe de los grupos de autodefensas, porque "quienes proferían las amenazas se identificaban como vocero de esa organización".
La burla siempre ha presentado un desafió a los poderes políticos pero más que nada a los grupos ultras, sean de derecha o izquierda ya que estos son caracterizados por un mesianismo e intolerancia. Y con estas características carecen totalmente del sentido de humor.
Otro humorista que fue constante objeto de amenazas hasta que tuvo que emigrar a España con su familia fue Daniel Samper, columnista de El Tiempo y hermano quien después seria presidente, Ernesto.
Samper, el primer periodista latinoamericano que fue galardonado con la prestigiosa beca de la Nieman Foundation de la Universidad de Harvard, a comienzos de los70 organizó el primer equipo investigativo que durante años fue la escoria de los grandes carteles del narcotráfico. En Madrid Samper fue uno de los directores de la revista semanal Cambio 16 que fue vendida a un grupo encabezado por García Marquez.
Francisco Santos, director editorial de El Tiempo y que igual que Andrés Pastrana fue secuestrado por la guerrilla, no tiene duda sobre los motivos del asesinato ni sus alcances en términos de la situación interna de Colombia.
"Se veía venir el recrudecimiento de la guerra sucia," escribe. "Que se intensifica cuando se quiere reblandecer al enemigo, fortalecer una posición de negociación o generar un clima que acabe con el proceso de paz."
"El asesinato de Jaime Garzón hace parte de esa lógica absurda de la guerra y de quienes están interesados en que esta continúe. Intereses que están de lado y lado. De la derecha y de la izquierda.
"En este caso no hay duda. A Jaime Garzón lo mato la extrema derecha militar. La reacción inmediata de Carlos Castaño-y la cita que tenia concertada con el-desecha su participación. Y apunta con toda claridad a ese sector radical que todavía existe en las Fuerzas Armadas y que a pesar de todos los esfuerzos por depurarla muestra que sigue vivita y coleando". Haciéndose eco del clamor popular que lleno las calles de Bogotá para despedir a los restos mortales de Garzón con gritos que clamaban "No Mas, No Mas" y "Justicia!, Justicia!", Santos sentencia:
"NO MAS, NO MAS, NO MAS. Que ese grito que ya se escucha con fuerza se vuelva un propósito nacional. Para que el Gobierno, las FARC, el ELN, los paramilitares y la extrema derecha dejen esa sordera y entiendan que ya no tenemos miedo. Que de aquí no nos sacan corriendo.
"Y que hasta que nos oigan-no en audiencia sino con hechos-no vamos a dejar de presionar. En la calles, desarmados y de frente. No como esos cobardes que se escudan con unos cascos, capuchas, uniformes, pistolas y fusiles cada vez más difíciles de distinguir de que lado son."
El asesinato el viernes pasado ocurrió un día después de la visita de una misión de Estados Unidos encabezada por el Subsecretario de Estado Thomas Pickering que se comprometió a redoblar los esfuerzos en apoyo del proceso de paz iniciado por Pastrana a la vez que reitero una vez mas en publico de que su gobierno no creía en una "solución militar" como lo intiman algunos Lideres republicanos en el Congreso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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