Deportes

Revolucionario tratamiento de enfermedades cerebrocardiovasculares


Los hospitales pueden disponer de aparatos cada vez más modernos, pero al fin es la habilidad del cirujano, que literalmente está en sus manos, la cura. Los avances en las tecnologías médicas han revolucionado el tratamiento de las enfermedades cerebrocardiovasculares en el Reino Unido.
Los avances en las técnicas quirúrgicas han revolucionado el tratamiento de los episodios cerebrovasculares en el National Health Service Trust de Londres, un grupo formado por médicos del St Bartholomew´s Hospital de West Smithfield, del Royal London Hospital de Whitechapel y del London Chest Hospital de Victoria Park, que constituyen uno de los equipos más amplios y multidisciplinarios de todo el país.
Un nuevo equipo de angiografía instalado en el Royal London Hospital, basado en una tecnología avanzada, permite a los cirujanos tratar a más pacientes mediante la neurorradiología. De este modo se evitan operaciones a cerebro abierto, pudiendo tratar los problemas cerebrales "desde dentro".
La Neurología Intervencional (NRI) o neurocirugía endovascular es una técnica mínimamente invasiva para algunos tipos de episodios cerebrovasculares como aneurismas, malformaciones arteriovenosas o tumores vasculares.
La combinación de avanzadas técnicas médicas con la habilidad del cirujano permite tratar estas lesiones a través de las arterias, es decir, desde dentro, evitando los problemas que plantea la cirugía a cerebro abierto. Esta técnica, que se deriva de la angiografía convencional mediante cateterismo, se viene utilizando desde hace años en la radiología cerebrovascular.
En la angiografía diagnóstica se introduce un carácter en la arteria femoral del paciente a nivel del vientre y se va empujando hasta que llega a una de las cuatros arterias que, desde el cuello, riegan el cerebro. En la NRI se utilizan microcatéteres muy finos, que se introducen dentro de otros más anchos hasta llegar a la arteria del cuello. A partir de ahí, mediante microguías introducidas a través del centro del microcatéter, se va llevando éste directamente hasta la zona afectada y a través de él se instalan dispositivos antiembólicos o se aplican los medios correspondientes.
El principal mecanismo utilizado contra el aneurisma endovascular son los muelles desmontables Guglielmo. Un aneurisma cerebral se puede romper produciendo una hemorragia subaracnoidea, un tipo de hemorragia cerebral que supone un alto riesgo de muerte o incapacidad.
El aneurisma es una lesión que se produce en el interior de la pared vascular, donde se forma una especie de burbuja. Dependiendo de su tamaño, se pueden introducir en la arteria unos muelles de platino muy flojos, a través de los cuales se hace pasar una minicorriente eléctrica.
El muelle y la corriente producen una trombosis en el aneurisma que evita su rotura. El muelle va unido a la guía, de modo que si no se coloca bien alrededor del interior del vaso sanguíneo, se puede sacar y volverlo a colocar adecuadamente. Esta técnica se utiliza en los casos en que la cirugía supone un alto riesgo, aunque a veces el aneurisma es tan grande que es imposible tratarlo de este modo, en esos casos es necesario cerrar una de las grandes arterias cerebrales con el fin de reducir la circulación de la sangre por ese vaso hasta que se origine un trombo.
Mediante el nuevo equipo de angiografía, los médicos pueden ahora poner un pequeño globo inflable en el extremo del microcatéter e inflarlo cuando llega a la zona del aneurisma. Si el enfermo tolera el tratamiento, se suelta el globo del catéter y se deja en el interior de la arteria.
Otros pacientes que corren riesgos de hemorragias cerebrales o déficit neurológico progresivo son los que sufren Malformaciones Arteriovenosas (MAV). Una MAV es un conjunto anormal de arterias y venas que presentan anomalías quizá de nacimiento, que se hacen patentes en la primera infancia. Aunque las MAV superficiales se corrigen mediante cirugía, cuando las lesiones son más grandes y profundas se utiliza cada vez más la radioterapia. Como una MAV no es un tumor, la radioterapia funciona provocando una respuesta inflamatoria que puede producir la trombosis y la obstrucción del flujo de sangre por un coágulo que tapa la luz del vaso sanguíneo.
En este tratamiento, la radiación se debe dirigir con total precisión a la zona afectada y reduciendo su dosis al mínimo. Para ello, se utiliza la llamada radiocirugía estereotáctica, consistente en concentrar unas radiaciones muy débiles en forma esférica alrededor de la anomalía, lo que los médicos llaman bisturí gamma. Como lo importante es que la radiación sea lo más baja posible, cuando más pequeña sea la MAV, mejor.
A veces se utiliza la embolización microcatetérica de la MAV para reducir su tamaño. En cualquier caso, quizá haya que someter al paciente a una terapia reductora de la malformación antes de poder aplicar la radioterapia o, en los casos más graves, proceder a la operación.
Estos microcráteres son mucho más flexibles que los utilizados en los aneurismas, lo que permite su arrastre más fácilmente por la corriente sanguínea. En cuanto a los medicamentos, el embólico más utilizado es el N-butil-cianoacrilato, considerado como un superpegamento. Tras su aplicación, hay que extraer rápidamente el catéter para evitar que quede pegado. Actualmente se trabaja con medicamentos embólicos menos adhesivos y, por tanto, más fácil de usar.


fecha edicion
old id
49435
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América