Un mes después de regresar a Cuba tras su intento frustrado de deserción en Brasil, Guillermo Rigondeaux, considerado el mejor boxeador cubano del momento, doble campeón olímpico y mundial, está apartado del deporte, sin trabajo, ignorado por las autoridades del país e "inquieto" por su futuro.
"No estoy haciendo nada", explicó Rigondeaux en una entrevista con Efe en la que admitió que se encuentra "inquieto, nervioso", ante la falta de una decisión por parte de los responsables del deporte cubano sobre su carrera como boxeador.
Rigondeaux, de 26 años, y el también campeón mundial cubano del peso welter Erislandy Lara, de 22, abandonaron el 22 de julio la concentración cubana que participaba en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.