Recientemente el Museo de Arte Contemporáneo invitó a profesionales del mundo del arte y público en general a la conferencia dictada por Janvillem Schrofer, presidente de la prestigiosa Rijksakademie van beeldende kunsten, en Amsterdam, Holanda. Schrofer habló sobre el singular programa de becas que ofrece la Academia de Bellas Artes de esa metrópolis europea.
Dicha institución se remonta al siglo XVII y acogió a muchos de los grandes maestros de la pintura holandesa. En las últimas décadas se ha transformado en un centro de vanguardia para el arte contemporáneo, en donde artistas jóvenes de todo el mundo pueden perfeccionar su trabajo mediante estudios avanzados, la investigación, la producción y la exposición de sus obras. El alto nivel de su oferta abarca todos los géneros del arte visual y sus vínculos con la arquitectura, el espacio público, el contexto social e histórico, los nuevos medios, el teatro, la música, la danza, la literatura y el cine.
"Quisimos encontrar un balance entre tres tipos de institución: una residencia para artistas maduros, críticos e independientes, una escuela de talleres profesionales y técnicos [dibujo, grabado, escultura, etc.] y una academia en su sentido original y platónico, es decir, un lugar donde mentes privilegiadas comparten ideas y experiencias", expuso Schrofer. Por ello, se dispuso que el candidato ideal para la Rijksakademie sea aquel con cinco años de experiencia artística, "ya que posee cierto bagaje de experiencias para compartir con otros y sustentar su obra, y a la vez mantiene el camino abierto para nutrirse y aprender de lo nuevo".
Schrofer explicó que la Rijksakademie acoge a 50 becados en un programa de residencias de dos años, que incluye un estudio espacioso para cada uno, el alojamiento en un departamento cercano, y dinero para gastos y la producción de sus obras. Célebres artistas y curadores internacionales son invitados a visitar los estudios y asesorar a los artistas. Una vez al año, la Rijksakademie abre sus puertas al público en el "Open Studios", en el cual cada artista presenta una exhibición en su propio estudio.
Tan generosa es la oferta de la Rijksakademie, que cada residente se beneficia con el equivalente aproximado de 120 mil dólares al año, lo que suma casi medio millón al final de los dos años de residencia. Un tercio de los artistas seleccionados provienen de América Latina, África y Asia, un tercio de Norteamérica y Europa, y el resto de Holanda.
Schrofer alentó la postulación de aspirantes panameños y residentes en el país. La directora del Museo de Arte Contemporáneo, María Fábrega de Arosemena, recalcó que el programa de becas de la Rijksakademie "representa una oportunidad de oro que no podemos desperdiciar. Hasta ahora no ha entrado ningún panameño, y sin duda no será fácil, pero lo importante es que nos hemos enterado a fondo de esta opción educativa.