Río de Janeiro, que clausuró ayer los Juegos Olímpicos 2016, le entregó el testigo a Tokio, la sede de la próxima edición del evento y que aprovechó la ceremonia de clausura para avanzar los que prepara para 2020.
La bandera olímpica, recogida y doblada en medio del legendario estadio Maracaná de esta ciudad brasileña, fue devuelta por el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, al presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, quien se la entregó enseguida a la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike.
El descontento social de buena parte de la población de Río se tradujo en un tibio abucheo cuando Paes subió al escenario para entregar la bandera olímpica.
La ceremonia de entrega de bandera simboliza la transferencia de la sede olímpica de una ciudad a su sucesora, con lo que Tokio dio inicio este mismo domingo a su ciclo olímpico.
El acto precedió a una corta presentación artística de lo que Tokio ofrecerá.