Marcelo Ríos y Marcelo Filippini sucumbieron ayer inapelablemente, dejando a Gustavo Kuerten y Fernando Meligeni como la última esperanza de un tenis sudamericano que había llegado lleno de ínfulas a los cuartos de final del Abierto Francés.
El eslovaco Dominik Hrbaty derrotó al chileno Ríos (cabeza de serie número 9) 7-6 (7-4), 6-2, 6-7 (8-6), 6-3, en tanto que el estadounidense Andre Agassi (13) despachó al uruguayo Filippini 6-2, 6-2, 6-0.
Ambos avanzaron a las semifinales, y lo propio hicieron la suiza Martina Hingis, la estadounidense Mónica Seles (3), la alemana Steffi Graf (6) y la española Arantxa Sánchez (7) en la rama femenina.
Graf dio la nota de la jornada al doblegar a la norteamericana Lindsay Davenport (2) 6-1, 6-7 (7-5), 6-3.
Hingis se impuso a la austríaca Barbara Schwartz 6-2, 6-2, en tanto que Seles doblegó a la española Conchita Martínez 6-1, 6-4 y Sánchez, campeona del año pasado, superó a la austríaca Sylvia Plischke 6-2, 6-4.
En las semifinales Hingis jugará el jueves con Sánchez y Seles con Graf.
Los otros semifinalistas de la rama masculina surgirán de los partidos de mañana entre del brasileño Kuerten (8) con el ucraniano Andrei Medvedev y de su compatriota Meligeni con el español Alex Corretja (6).
"Guga" Kuerten, quien ganó este torneo en 1997 y es el niño mimado del público, es al favorito para doblegar a Medvedev, pero a Meligeni le resultará muy duro dejar en el camino a un Corretja en forma, que el año pasado llegó a la final.
Hrbaty, quien no está preclasificado, ya había dejado en el camino al ruso Evgeny Kafelnikov (1) en la segunda ronda y es la revelación del torneo.
`Jugó mejor que yo", admitió un desconsolado Ríos. "Siempre duele perder. Volveré a intentarlo el año que viene", agregó.
La derrota ante un rival inferior seguramente revivirá las especulaciones acerca de la supuesta falta de garra de Ríos, un jugador que ha demostrado tener talento de sobra pero que no ha ganado ningún torneo grande. Hoy de a ratos volvió a lucir desganado y falto de motivación.
Sobrevivió al tercer set al adjudicarse un tiebreak en el que ambos jugadores se mostraron muy imprecisos, pero Hrbaty acabó con él en el cuarto.
Los tres últimos puntos fueron obsequios de Ríos, quien a esa altura parecía ya resignado a perder. Ese partido, por lo menos, resultó reñido, con dos sets que terminaron en desempates.
El de Agassi y Filippini, en cambio, fue muy desigual y el estadounidense aplastó a su rival. Filippini, quien venía de eliminar al británico Greg Rusedski (12), no embocó una.
Sus tiros carecieron de precisión y picaban con frecuencia afuera o se estrellaban en la red. Y se topó con un Agassi inspirado, que no ha evidenciado problemas para adaptarse a las canchas de polvo de ladrillo de Roland Garros y que venía entonado por su triunfo ante el español Carlos Moyá (4), campeón del año pasado, en la ronda previa.
Graf, mientras tanto, dejó a la competencia femenina sin su cabeza de serie número dos al doblegar a Davenport, jugadora que odia las canchas de polvo de ladrillo.
"No me gustan estas canchas y no tengo problema en admitirlo. Me molesta todo. Es un juego muy distinto, muy lento", declaró la estadounidense.
Hingis se vio en gran forma y dijo que "este fue el mejor partido que he jugado" en el torneo. "Tuve que concentrarme mucho. Ella es una jugadora muy agresiva y una nunca sabe qué piensa hacer", indicó.