Durante la campaña regular, en cualquier entrevista que concedía, Rubén Rivera trataba de no dar a entender cuánto deseaba ganar el título de cuadrangulares en la actual campaña de la Liga Mexicana del Pacífico, para no parecer presuntuoso, pero hoy, que ya lo tiene en sus manos se sincera y admite que era una de sus metas al comenzar el torneo.
"Una de las cosas que yo le pedí a mi Dios es que me mantuviera saludable para tener una buena temporada y ayudar a mis compañeros. Y la verdad, te soy franco, yo quería ganar el campeonato de jonrones y ahora que lo tengo estoy contento porque es un orgullo tanto para mí, como para mi país y mi equipo", declaró el panameño antes del segundo encuentro de la batalla ante los locales Yaquis.
El cuarto bat de los guindas depositó 21 pelotas al otro lado de la barda, pero también ganó el departamento de carreras impulsadas con un total de 58.
"No pensaba tanto en las producidas, pero conforme fue avanzando la campaña me fue animando la idea y le agradezco al Creador que me lo haya dado, también porque así pude ayudar mejor a los Tomateros", indicó el yankee de Nueva York.
Para Rivera el 2006 fue un año generoso en carreras remolcadas, pues al contabilizar las que logró en Triple A de los Medias Blancas (Charlotte), y las que logró con Culiacán, el resultado son 100.
Acostumbrado en su carrera en la pelota invernal, a aparecer siempre entre los diez mejores bateadores en porcentaje, Rivera confiesa que hubiera sido "fabuloso" que también ganara el primer lugar en ese rubro, pero no reniega de que no lo haya logrado.
Cabe recordar con su porcentaje de .282, aunque bastante bueno, no pudo figurar en el "top ten" de ésta campaña.
"Hubo un momento de la temporada en que anduve por ahí cerca de los diez mejores, pero Dios sabe porque hace las cosas y yo lo acepto. Siempre he estado muy agradecido con Él", enfatizó.