El exastro de la NBA Dennis Rodman arribó ayer a Corea del Norte para reunirse con el líder Kim Jong Un y ultimar los detalles de los planes con el fin de traer a 12 exjugadores de esa liga de baloncesto a Pyongyang para un partido amistoso el 8 de enero, en ocasión del cumpleaños de Kim.
Rodman dijo que continuaban los preparativos como estaba previsto, a pesar de la drástica purga política que culminó con la ejecución del tío de Kim días atrás.
Hace menos de una semana, Corea del Norte anunció la ejecución de Jang Song Thaek, en una caída en desgracia sin precedentes para quien fue una de las personalidades más poderosas del país. La ejecución dio lugar a conjeturas de los analistas extranjeros acerca del futuro del régimen de Kim.
“Yo no puedo controlar lo que hacen con su gobierno, no puedo controlar lo que dicen o cómo se hacen las cosas aquí”, dijo Rodman. “Yo solo trato de venir como figura del deporte, con la esperanza de poder abrir puertas”.