El Milan, en cambio, vive el peor arranque del torneo de la presidencia Berlusconi, con apenas 10 puntos en 9 fechas que le permiten compartir la treceava posición junto a la Lazio.
Es una de las máximas paradojas del fútbol: uno gana, vuela y sueña; en cambio, el otro se hunde en una crisis terrible, pero en la cancha la diferencia entre ambos casi no existió.
Un empate quizás hubiera reflejado mejor lo ocurrido en la cancha y hasta un triunfo del Milan no hubiera sido un escándalo, de la misma manera en la que podemos afirmar que el triunfo giallorosso fue correcto.
En otras palabras, fue un partido sumamente parejo que fue decidido por un episodio.
El primer tiempo fue bastante aburrido, más luchado que jugado: la Roma escalaba bien por ambos carriles, que Spalletti había reforzado creando parejas, una italiana por izquierda (Cassetti-Tonetto) y la otra brasileña por derecha, Cicinho-Mancini. Además, por las lesiones de Jankulovski y Oddo, el Milan presentaba a Cafú y Maldini sobre carriles defensivos, 77 años entre los dos.