“Estoy satisfecho de la victoria, pero no del contenido del partido”, explicó con cara de pocos amigos.
“Tengo que reprender a los jugadores porque, en defensa, no se deben permitir tantas oportunidades a los tunecinos y, en ataque, tuvimos muchas oportunidades que no llegamos a materializar”, dijo.
“Los tunecinos jugaron con aliento conquistador. Fue el primer gol el que encauzó la victoria. Túnez sólo necesita sacarse la obsesión del gol porque jugando relajada será peligrosa”, aseguró Romantsev.
Su homólogo tunecino, Ammar Souayah, se declaró decepcionado por la derrota, que se concretó a raíz de “un error personal que terminó en el primer gol”. (El arquero tunecino entregó el balón a un delantero ruso).
“No hemos resistido ni física ni mentalmente, pero en el lado positivo, hemos explotado los espacios con pases cortos. Gracias a la destreza de los jugadores en los regates, podemos hacer dudar a nuestros rivales”, previno.
Valery Karpin, alma del equipo ruso y mejor jugador en el terreno hoy miércoles se quejó de la excesiva humedad reinante dentro del terreno de juego. El centrocampista ofensivo Slim ben Achour desbordó de entusiasmo y gastó muchas pilas en el partido que perdió Túnez hoy miércoles frente a Rusia (2-0), correspondiente a las eliminatorias del grupo H del Mundial 2002.
El jugador del Martigues, de la segunda división francesa, descolló en un equipo africano modesto, pero muy aplicado, que jugó con aplomo y sin alocamiento pese al acoso a que estuvo sometido durante más de una hora.