El futbolista Romario de Souza afirmó ayer que está feliz "como hincha y como brasileño", tras la clasificación de la selección que él no pudo integrar a las semifinales del Mundial de Corea del Sur y Japón.
Romario fue, en los meses previos al Mundial, el eje de una feroz polémica entre la mayoría de los críticos e hinchas brasileños y el seleccionador Luiz Felipe Scolari, que se negó sistemáticamente a convocar al veterano delantero.
El ex jugador del Barcelona y el Valencia de España perdió el pulso con el entrenador y debió quedarse en casa.