Romario pasó en blanco ayer en el clásico entre el Vasco da Gama y el Botafogo y frustró a un estadio Maracaná repleto, que se quedó con el grito de su milésimo gol preparado en la boca.
Romario, quien anotó su gol número 999 hace una semana ante el Flamengo, no pudo repetir la dosis ayer contra el Botafogo, que no sólo logró contener al veterano jugador de 41 años sino que además se impuso por 2-0 con goles de Lucio Flavio (m, 14) y Tulio (m.92).
Hasta ese último gol, Romario había hecho de todo por conseguir el suyo, pero el portero Julio César algunas veces, la mala puntería o la mala suerte se lo negaron.
Las tribunas del Maracaná vivieron uno de sus mejores días, con cerca de 60.000 personas que vibraron en espera del milésimo gol, que incluso deseaban ver muchos de los hinchas del Botafogo.
Pero, como dijo Romario al concluir el encuentro, " no se dio", pese a que lo buscó con ahínco durante todo el encuentro.
Ingresó al campo en medio de una enorme nube de fotógrafos, lo que retrasó en unos veinte minutos el inicio del partido.
Antes de tocar el primer balón, el jugador había reiterado su "ansiedad" por alcanzar una marca que se ha fijado como límite para terminar su carrera y se le notó en el campo.