Un gol de penalti (1-1) de Ronaldinho cuando el Milán más naufragaba permitió al conjunto italiano acceder a los octavos de final de la Liga de Campeones, aunque lo hará como segundo clasificado, como penitencia por sus errores ante el Zúrich.
Y es que si ayer, el Milán no pudo pasar del empate (1-1) ante el modesto equipo suizo, en la ida disputada en San Siro, el equipo de Leonardo sufrió todo un varapalo tras caer con un solitario tanto (0-1) del central finlandés Hannu Tihinen.