Los grandes jugadores se ven en las grandes ocasiones. Y ayer se vio a Cristiano Ronaldo, el fantástico portugués que rescató al Manchester y le entregó la clasificación. Fue un partido muy igualado, en el que el Olympique gobernó en la segunda parte, pero sin autoridad.
El Manchester jugó mejor que el Lyon y el resultado de la primera parte vino a premiar esa virtud. Tuvo, al menos, mayor presencia en el afán por atacar, por agarrar el partido y doblegar a su rival. Lo hizo desde todos los ángulos, pero sobre todo por las bandas, donde Ronaldo y Nani profundizaron sin cesar.
La presión del Manchester fue ganando metro a metro hasta que el Olympique apenas pudo salir de su área. Y cuando se dio cuenta, el peso de la lógica cayó sobre el resultado. Cristiano Ronaldo deshizo con elegancia un barullo y adelantó al Manchester.
El Lyon se rehizo con empaque y buenas maneras. Tiró hacia adelante, pero no le alcanzó.