Un día, Rory McIlroy estaba en la cima del mundo. Al día siguiente, estaba atrapado en una crisis de identidad entre dos naciones de golf.
"Tenía la esperanza de que el tema más popular en las conversaciones de golf fuera mi éxito en el campo", dijo McIlroy en una carta que publicó esta semana en Twitter.
No mucho después de superar al “field” más fuerte del año en el BMW Championship, McIlroy se encontró en medio de un debate sobre qué bandera podría representar cuando el golf regrese a los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro .
El golfista de 23 años de Irlanda del Norte se convirtió en "un orgulloso producto del golf irlandés". Pero como su país es parte del Reino Unido, también es elegible para jugar para Gran Bretaña.
"Lo que me pone en una situación tan incómoda es que he crecido jugando para Irlanda bajo el paraguas de la Unión de Golf de Irlanda", comentó para el periódico “The Daily Mail”. "Pero el hecho es que siempre me he sentido británico e irlandés".
Eso dio lugar a algunas especulaciones de que McIlroy estaba preparando el terreno para jugar para Gran Bretaña, pero él no tardó en aclarar que su posición aún no está definida.