Rosa Guizado está por que sean derogadas las leyes mordazas que se presentan como un hacha sobre la cabeza de los periodistas, pero estima también que ejercer esta profesión no es una patente para manchar reputaciones.
Las leyes mordaza son "un freno, un bozal que se le pone al ejercicio de la profesión. La búsqueda de información no es solo un derecho del periodista, sino un derecho de todos y todos tenemos que tener acceso a la información, a emitir libremente ese pensamiento, esa opinión sin que haya un hacha sobre tu cabeza, o una cuerda sobre tu cuello. Buscar esa información, implica a veces, riesgos para el reportero, que con todo lo que hay no escatima esfuerzos para seguir en ese trabajo diario. Mi sentimiento y creo que de todo el gremio es que se despenalice la calumnia y la injuria."
Para Guizado, sin embargo, "existe la responsabilidad del periodista y del medio, de decir que hay una falla si la persona cree que se dijo algo que no ocurrió así. Se tiene todo el derecho de rectificar, de presentar la rectificación del medio y aclarar las cosas. Eso es parte de la responsabilidad y parte del periodismo. Ser periodista no es una patente que nos permita a nosotros manchar reputaciones."
Artesana diaria de la información, aspira a entregarle a los lectores algo nuevo cada mañana, lograr que los periodistas comprendan que sus artículos deben ser amenos, de interés, que tengan impacto y generen opinión.
"Cómo conjugar eso todos los días en medio de la búsqueda intensa de la noticia?. Nosotros trabajamos con algo que no ves, que no tocas, que no imaginas. Es un proceso creativo diario que involucra cierta planificación, pero la noticia es así, del momento, fugaz, cuando sientes que la tienes se te escapa, cuando sientes que terminas de completar algo el asunto se cae, vuelves y comienzas, es armar y rearmar cada momento.
Y eso es lo que hace nuestra profesión tan hermosa, tan llena de emoción, tan llena de motivos, tan inspiradora, tiene de todo."
Vinculada a El Panamá América hace 14 años integra una nueva generación de profesionales de la pluma, que afirma que la credibilidad es la columna vertebral de cualquier medio, y se forja a través del trabajo de sus periodistas.
Defiende la tesis de que el periodista debe observar imparcialmente los hechos y elaborar la noticia sin involucrarse. Se trata de una profesional tenaz, constante y una hurgadora consistente y persistente de la información. ¿Quién es, de dónde viene, cómo se formó?.
Es la Jefa de Redacción de El Panamá América, procede de la Universidad de Panamá, donde alcanzó los títulos de relacionista pública, periodista y profesora de educación media. Hija de Rosa Urriola de Guizado y Aquilino Guizado, ambos ya fallecidos, es la última de siete hermanos, está casada y es madre de dos niños.
La opción por el periodismo en su caso posee dos vertientes. La que proviene de la formación obtenida en un hogar de maestros de vocación, y la admiración por profesionales del periodismo que a temprana edad le despertaron la pasión por la noticia.
Viene de La Hondura, un apartado lugar del Corregimiento de la Chitra en el Distrito de Calobre, en la provincia de Veraguas. Aun cuando sus padres le proporcionaron lo básico para vivir y se preocuparon por su educación, en su provincia pudo conocer los estragos más crudos de la pobreza.
"Viví la pobreza en sus partes más crudas, en los niños que no tenían qué comer y que asaban yuca porque eso era lo que comían. Aprendí a valorar lo que es el amor por el estudio, de esos niños que tenían que recorrer horas para estar en la escuela contra toda adversidad y también viví momentos muy hermosos de lo que es abrazar la educación por vocación cuando mis padres subían hasta las montañas a buscar a un niño cuando no venía a la escuela ¿qué pasaba, por qué no venía?", dijo a Semblanzas.
Nuestra entrevistada hizo sus estudios primarios en la Escuela Anexa del Canadá y los secundarios en el colegio Urracá, y cuando le preguntamos por qué optó por el periodismo, no hizo reflexión alguna, y puso sobre tapete como ejemplos inspiradores a Justo Fidel Palacios, ese joven veraguense que desde las pantallas de canal cuatro, primero, y canal cinco después sentó cátedra e innovó el enfoque informativo. Habló del inovidable Tomas Alberto Cupas, Diana Arosemena y de Teófilo Muñón Herazo, un veterano maestro que diariamente anunciaba el pronóstico de la lluvia y el sol, y que se despedía con la legendaria frase de: "el tiempo sigue su marcha, siga la marcha del tiempo".
"Siempre sentí inspiración por el periodismo cuando en la década del 80 veía a grandes valores del periodismo reportar lo que acontecía. Me inspiraba esa búsqueda de la verdad, ese afán de luchar contra las adversidades, esas voces, como las de Celiano Fonseca, Celso Elías Bar Caballero, esas voces tan hermosas, esa gente que se preparaba, que quizás no con grandes estudios pero que tenían una formación intrínseca de ellos con el mundo, de ellos con la gente. También grandes plumas, como las de Don Harmodio Arias, quien a pesar de que ocupó la presidencia del país amó tanto al periodismo al punto que se entregó a esta profesión. Revisaba todo, no salía una letra sin que el pasara su vista. Eso me llena, siento que no me equivocado, es un camino muy duro pero vale la pena. Todos los días cuando llega la noche siento que vale la pena.", afirma.
RG: Recuerdo al profesor Jaime García Saucedo que me dió Técnica del lenguaje, un profesor muy crítico por la forma como nos expresaramos. Nos enseñó que el español hay que escudriñarlo, que tenemos una responsabilidad grande de formarnos cada día puliendo nuestro idioma, de por si el español siempre me ha gustado. Recuerdo a la profesora Mélida Sepúlveda en su clase de opinión. Son profesores que nos enseñaron a ser estrictos, a tener compromisos con nosotros mismos. Pero así como recuerdo a esos profesores brillantes, también recuerdo a otros que o se esforzaron para dar lo mejor, pero eso lo suplíamos formándonos nosotros mismos. Es decir que cuando uno se desenvuelve en un sistema que tiene fallas uno de manera responsable tiene que suplir esa falla, asistiendo a la biblioteca o buscando otra gente que te lo pueda explicar.
RG: En la reapertura del diario, en una época gloriosa que ha tenido después de tantos años de cierre. Llegué a buscar trabajo, tocando puertas. Me atendió el señor Cristóbal Sarmiento y la profesora Mélida Sepúlveda. Siempre he hecho de todo. Llevo 14 años con el diario.
RG: Desde las cinco de la mañana escuchando la radio. Un periodista que no lee, que no escucha radio que no ve la televisión, no puede estar enterado de lo que pasa a su alrededor. Que se murió Arafat, cómo nos afecta eso. Siempre la intención es buscar el ángulo local de todo. Lo que ocurre cómo afecta a los panameños, cómo puede afectar a Latinoamérica. Buscar siempre una relación y se aplica en mucho de los valores noticiosos en lo que es la proximidad, la preminencia, la prominencia. Siempre tratar de ver lo que ocurre más allá, no sólo verlo como qué pasó, sino olerlo, prever, cuál es el impacto. Siempre es cómo una búsqueda permanente que tenemos, ir más allá de lo que la gente ve, escuchar más de lo que la gente escucha, palpar más de lo que la gente palpa. Eso es un sentido que desarrollamos. Llego al diario, leo todos los periódicos. Hay temas que son planificados, otros que son del momento, es como un juego de Ajedrez diario, mover tus fichas, el personal con el que cuentas, cuál es el periodista que más puede desarrollar ciertos temas, cuál es el más combativo para ciertas áreas y moverlo.
RG: Cuando vienen esas partes angustiosas recuerdo al profesor Milcíades Ortiz cuando decía que un periodista jamás debe decir que no hay noticia, siempre hay noticia. Mi angustia más grande es poder ofrecerle a los lectores algo nuevo, noticias. El periódico debe contar el por qué? La televisión y la radio están contando el qué? Ese es nuestro reto. Mi parte más angustiosa es que los periodistas comprendan eso, que lo que escribimos sea ameno, sea de interés y tenga impacto y genere opinión. Cómo conjugar eso todos los días en medio de la búsqueda intensa de la noticia. Nosotros trabajamos con algo que no ves, que no tocas, que no imaginas. Y ese es un proceso creativo diario que involucra cierta planificación hasta cierto punto, pero la noticia es así, del momento, fugaz; cuando sientes que la tienes se te escapa, cuando sientes que terminas de completar algo el asunto se cae, vuelves y comienzas. Es armar y rearmar cada momento.
RG: El periodismo escrito es referencia para la radio y la televisión, eso es indiscutible. Es un periodismo que trasciende fronteras, de mucho impacto, y nosotros tenemos que darle voz a esa gente que siente que no se le respetan sus derechos, que no hay justicia, que no hay libertad. Tenemos que luchar contra un sistema que insiste en culparnos de todos los errores. Cuando no hay un culpable, los periodistas; cuando no hay un culpable, los medios de comunicación; cuando hay falta de educación porque el sistema falla, los periodistas tienen la culpa o los medios. Es esa lucha intensa por demostrar que nosotros no somos la sociedad, que somos parte de la sociedad y que dentro de esa sociedad todos tenemos una responsabilidad y me parece que eso si es injusto. Nosotros no tenemos la verdad, la verdad la tiene la gente, la tenemos todos y no podemos tampoco sentirnos con ese derecho. Es una búsqueda intensa cotidianamente, enfrentarnos a ese secretismo que hay de ocultar esa verdad por una parte es como un juego permanente que tenemos, de quitar el velo, y otros insisten en poner el velo. Lamentablemente tenemos una cultura, nuestra sociedad en todas las esferas necesita practicar más lo que es la transparencia, saber que lo que hacemos es para la gente, que la gente tiene todo el derecho de saberlo y no tratar de ocultarlo con miles de pretextos.
RG: Recientemente estuvimos en un seminario y se discutía esto. Lo que es el multimedia. Tenemos una generación que quiere todo muy dinámico, que cada día está más contra el tiempo. La gente dice que tiene menos tiempo para leer, y eso hace que nos enfoquemos hacia otro punto. El periodismo escrito tiene que ir a más profundidad, tener más detalles, más información resumida que darle a esos lectores que están contra el tiempo. Que cuando navegue a través del diario todo le sea ameno. Eso es lo que tratamos de enfocar, un poco cambiar la cultura informativa de nuestros periodistas. Volcarnos cien por ciento hacia el lector, saber que él quiere que le atendamos sus necesidades, que es una persona que quiere que se le escuche, que está presente y que lo tomemos en cuenta.
RG: Es un debate viejo, muy polémico. Pienso que la opinión es un género informativo que el periodista debe tener muy claro. También está el periodismo de análisis que, estamos tratando de introducir o reenfocar. El periodista debe ser muy conciente de que esto es como aquel instante en que estamos viendo una corrida de toros. No es lo mismo meternos y torear, que estar afuera y observar. En el momento en que te involucras con la noticia tratas de contar la historia con tus sentimientos, como Tú la imaginas, como la sientes, como la vives, pero te olvidas de que tu tienes que contar la historia sin pasiones, sin opiniones, como está ocurriendo. Olvidarse de que el actor es uno, olvidarse de que uno es el protagonista. Hay que tener muy claro que el protagonista es la verdad, es el lector que quiere la verdad. Pienso que hay que tener mucho cuidado, quizás se han cometido excesos, obviamente no estamos exentos de errores, pero lo mas lindo de todo es que cuando cometes un error, rectificas. Que la gente entienda que Tú te estás disculpando, que cometiste un error y que estás pidiendo disculpas. No creo que los errores sean intencionales, obviamente nos equivocamos, son fallas pero hay que superarlas. Nosotros no somos jueces, siempre decimos: tenemos que presentar las dos partes, y decirle a los lectores, aquí está, piense quién tendrá la razón, júzguelo Usted.
RG: Muy agónica. Siempre te vas con la sensación de que algo puede pasar, incluso un viernes en que Panamá anda en rumba. Siempre te queda la angustia de que algo va a pasar y que no lo vas a sacar. Es algo muy delicado. La angustia es mayor cuando hay algo que no nos llega.
RG: La crítica básicamente radica en que se nos dice que queremos hacer juicios paralelos. Creo que lo importante es no presentar a alguien como culpable, ni como inocente. Por ejemplo, se han dado casos en que la gente dice: "Finalmente quién tendrá la razón". ¿Cuál es nuestra misión? Buscar, escarbar de parte y parte, y presentarle todos los elementos a las personas, tratar de armarle los elementos para que el rompecabezas quede claro, y las personas lleguen a sus conclusiones, no adelantar juicios nosotros. Nosotros no podemos juzgar sino buscar todos los elementos. Obviamente en esa búsqueda una parte saldrá más perjudicada que la otra, por la misma circunstancias, por los mismo argumentos que hay, por las mismas pruebas que hay. Pero siempre la persona que sale afectada ante la opinión pública dirá que el periodista le está poniendo como culpable cuando son las evidencias las que lo están culpando.
RG: Lamentablemente hay medios de comunicación que tienen tendencias a estar con un gobierno. Hay medios de comunicación que tienen tendencias a estar con una opinión y eso es muy delicado. Te hablo como periodista, no como dueña de medios. Pienso que lo más sano es que un medio se mantenga imparcial, porque un diario que agarra parte de algo, obviamente las personas van a dejar de creer en eso. Una televisora o una radio que tome parte de uno u otro, siempre habrá otro grupo que se va a sentir afectado. Es un reto que tenemos, por que es triste, y eso se lo digo a los periodistas, la columna vertebral de un diario es la credibilidad. Cuando eso se cae nos caemos todos. Entonces todos somos, día a día, pilares o columnas que tratamos de fortalecernos para que el diario se mantenga firme. En el caso de El Panamá América cuando se hace los focus grupo, los sondeos de opinión el diario marca muy alto en su credibilidad, en su veracidad, en su honestidad con el lector. Quizás sientas que no te leen todos los que Tú quieres que te lean, pero que esos que te leen digan que creen en ti, que no eres sensacionalista, que eres un diario serio, eso dice mucho de todos los que hacemos el trabajo.
RG: Definitivamente que se despenalicen. Eso es una mordaza, un freno un bozal que se le pone al ejercicio de la profesión. Tenemos que entender que la búsqueda de información no es solo un derecho del periodista, que conocer la información no es solo un derecho nuestro, es un derecho de todos y todos tenemos que tener acceso a la información, y emitir libremente ese pensamiento, esa opinión, sin que haya un hacha sobre tu cabeza, o una cuerda sobre tu cuello. Buscar esa información, a veces, implica riesgos y a veces, con todo lo que hay, eso ni siquiera nos frena para seguir en ese trabajo diario. Mi sentimiento y creo que de todo el gremio es que se despenalice la calumnia y la injuria.
RG: Ahí cuenta la madurez de los periodistas, de los medios, el consenso de lo que es nuestra responsabilidad. Existe la responsabilidad del periodista y del medio, de decir si la persona cree que se dijo algo que no ocurrió así, que hay una falla, pues tienes todo el derecho de rectificar, presentar la rectificación del medio y aclarar las cosas, eso es parte de la responsabilidad y parte del periodismo. Ser periodista no es una patente que nos permita a nosotros manchar reputaciones. Siempre le digo al periodista: imagínate que Tu eres esa persona que se siente ofendida, humillada, calumniada, injuriada "te gustaría que te lo hicieran? Entonces más que periodista ponerse en la posición de esa persona. Por ese principio elemental no me gustaría, no la haría y no se lo haría a nadie.
RG: Quisiera decirles mucho. A veces reflexiono sobre lo que está pasando. Tengo un libro que no he podido y terminar de leer, pero siento que los jóvenes se alejan cada vez más de la lectura. El periodista no quiere formarse, y no entienden que esa es una riqueza. Hace algunos días veía un documental en el que decían que para Confucio "la información es poder". Y en las grandes batallas ha quedado demostrado que la información es poder, en poder nuestro para servir a la gente y es lo que les digo a los periodistas. Que lean, que se formen. Un periodista que no escucha las noticias es un periodista muerto. El tiene que vivir con eso que está pasando, y sobre todo que desarrollen sus sentidos. Que olvidemos un poco el ser transcriptores de grabaciones, que desarrollemos todo nuestro potencial.
Rosa Guizado: la información es un derecho de todos
La columna vertebral de un diario es la credibilidad. Cuando eso se cae nos caemos todos. Entonces todos somos, día a día, pilares o columnas que tratamos de fortalecernos para que el diario se mantenga firme. En el caso de El Panamá América cuando se hace los focus grupo, los sondeos de opinión el diario marca muy alto en su credibilidad, en su veracidad, en su honestidad con el lector.