LA HISTORIA de los lazos oficiales ruso-panameños empieza en noviembre de 1903, cuando el enviado especial de Panamá se dirige al Embajador de Rusia en Washington con una nota. El escrito contenía la solicitud de hacer llegar al Ilustrado Gobierno de Rusia la noticia sobre la Declaración de Panamá, de su Independencia. También se planteaba el reconocimiento por Rusia de la flamante República istmeña.
El 21 de noviembre de 1903 el embajador ruso en Washington ya recibe un cablegrama que contiene la anuencia de reconocer a la República de Panamá y establecer con la misma relaciones diplomáticas.
El reporte presentado al Zar Nicolás Segundo por el Ministro de Exteriores de Rusia trata sobre la actitud que debería adoptar Rusia con respecto a la declaración por Panamá de su soberanía nacional, y propone que, de existir la voluntad similar en otras naciones europeas, se le autorice al embajador imperial en Washington haga saber al enviado panameño que el Gobierno ruso reconoce la Nación soberana de Panamá. El 24 de Noviembre de 1903 el embajador ruso notifica al enviado de Panamá acerca del susodicho reconocimiento. Cabe destacar que Rusia no tenía en aquel entonces intereses especiales políticos ni económicos en el área del Istmo. Tampoco mantenía contactos directos con representantes panameños. Pese a ello, declara junto con otras grandes potencias de la época, su reconocimiento oficial de la soberanía del Estado Panameño. Es curioso que otras potencias europeas, aquellas que sí tenían vínculos directos con Panamá, reconocieron su independencia primeramente "de facto" y no "de jure", a diferencia de Rusia que desde el mismo inicio reconoció jurídicamente la independencia de Panamá, igual que Estados Unidos, que lo hizo aun antes.
El establecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajadas venía precedido por la apertura de los consulados en importantes ciudades de Rusia y Panamá. En 1906 se abrió un consulado panameño en Odessa, luego, en San Petersburgo, Moscú y Riga. Lamentablemente, la Primera Guerra Mundial y las revueltas políticas que siguieron a estos hechos crearon condiciones históricas adversas, que impidieron la apertura de dos consulados rusos en Panamá y Colón. Sin embargo, los vínculos bilaterales perduraron hasta los años 20 sirviendo de intermediarios otros países amistosos a Rusia como, por ejemplo, Francia.
Es de señalar que ocho décadas más tarde, cuando mi país y Panamá decidieron reabrir los vínculos diplomáticos bilaterales ambos países repitieron literalmente el mismo escenario que se dio en 1903. El Comunicado conjunto que el 29 de marzo de 1991 firmaban los Representantes permanentes ante la ONU Yuli Vorontsov por la Unión Soviética y Cesar Pereira Burgos por Panamá, reza que las relaciones diplomáticas se establecerán a nivel de embajadas. Pero en una primera etapa las Partes decidieron establecer un Consulado General de la Unión Soviética en la ciudad de Panamá y un Consulado General de la República de Panamá en Moscú. Posteriormente, conforme a lo expresado en la Declaración conjunta ruso-panameña del 25 de abril de 1994, los consulados se transforman en embajadas. En marzo de 1995 se abre la Embajada rusa en Panamá. Empieza una nueva etapa en las relaciones de nuestros dos países.
Hoy tenemos el derecho de afirmar que las relaciones que mantienen Rusia y Panamá se basan en plena confianza y respeto mutuo, se desarrollan activamente y tienen buenos visos para el futuro.
Crecen contactos en varias esferas, sobre todo en educación. Rusia siente legítimo orgullo por el aporte que ha hecho a la formación de especialistas panameños en diversas carreras: desde ingenieros y médicos y hasta economistas y profesores. Más de 2.5 mil jóvenes panameños se graduaron de las Universidades soviéticas y rusas. Eso ya de por si es un importante potencial que habremos de utilizar para impulsar la cooperación entre nuestros países.
En Rusia seguimos con mucho interés el desarrollo económico de Panamá y las reformas que se llevan a cabo en diferentes áreas de la vida social panameña. Antes de venir a Panamá yo me percaté de que el nombre del general Omar Torrijos sí era familiar a muchos de mis compatriotas, uno de los cuales me dijo que lo consideraba como un "De Gaulle panameño", un gran patriota de su país que hizo mucho para defender sus intereses.
El alto prestigio internacional del que goza Panamá está en gran medida vinculado, según se cree en Rusia, al aporte de su país para el éxito del proceso de Contadora, el cual sentó bases para el logro de la paz en Centroamérica, por medios políticos.
Una de las tareas que hoy comparten la diplomacia rusa y panameña tiene que ver con la lucha contra los nuevos retos como son el terrorismo, el narcotráfico, el crimen transnacional y el blanqeo de capitales.
En mi condición de embajador me formulo una meta triple. Primero, que los panameños conozcan mejor mi país y que lo rusos sepan más de Panamá. Segundo, que haya más vínculos bilaterales en diferentes esferas - el comercio, la economía, la cultura, la ciencia y la educación. Y, por fin, la tercera meta consiste en lograr mayor coordinación dentro de los mecanismos internacionales de carácter multilateral. Por supuesto que en estos dominios ya se ha recorrido un buen trecho. Contamos con cierta base jurídica que permite acrecentar mucho más la cooperación ruso-panameña. Se firmó un documento bilateral de suma importancia como es el Convenio marítimo entre Rusia y Panamá. En su fase de consensuación final están los Convenios y Tratados en la esfera del turismo, la asistencia legal en asuntos penales, la cooperación en la lucha contra la delincuencia y otros.
En nuestra agenda común está la tarea de conseguir el registro de la recientemente creada Cámara de comercio y desarrollo Rusia-Panamá y otras tareas importantes que buscan concretar programas de cooperación de carácter cultural, educacional, turístico y otros.
Nuestros países tienen diferentes tamaños y se sitúan en distintas zonas geográficas. Pero ello no es ni puede ser un obstáculo para desarrollar los intercambios que nos favorecen. El capital ruso estudia con interés las bondades de la Zona Libre de Colón, del Centro Bancario Internacional y, por supuesto, de una de las más importantes arterias marítimas del mundo - el Canal de Panamá. Nos atrevemos a pensar que tampoco son indiferentes para Panamá las posibilidades del enorme mercado ruso. Creemos tener buenas perspectivas para el intercambio turístico. Una de nuestras prioridades es firmar el Convenio correspondiente.
Vale repetir una vez más que para la ampliación de los vínculos ruso-panameños no existen barreras. Nos favorece que nuestras relaciones jamás hayan sido ensombrecidas por ningún tipo de problemas, no arrastran ningún lastre innecesario de épocas pasadas. Nuestra conciencia al igual que la de los panameños, según me parece, no está aquejada por recuerdos dolorosos, ni rencores históricos, ni derechos reclamados.
En Rusia vemos con optimismo el desarrollo de nuestras relaciones con Panamá. Hay interés en mantener el diálogo político, desarrollar de la forma más amplia los contactos económicos, comerciales y culturales, actuar coordinadamente en diferentes asuntos de la vida internacional. Estamos convencidos que existen muy buenas posibilidades para seguir ampliando y fortaleciendo nuestras relaciones. Debemos aprovechar estas circunstancias.
Rusia - Panamá: 100 años de Relaciones Diplomáticas
...para la ampliación de los vínculos ruso-panameños no existen barreras. Nos favorece que nuestras relaciones jamás hayan sido ensombrecidas por ningún tipo de problemas