Rusia rechazó ayer las quejas cubanas por su decisión de retirarse de una base de inteligencia en la isla caribeña, afirmando que la medida se tomó después de largas conversaciones con La Habana. Cuba afirmó el miércoles que el cierre de la base de Lourdes constituía un "grave peligro para la seguridad de Cuba" y acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de querer hacer un "obsequio especial" a su homólogo estadounidense, George W. Bush, con este anuncio.
Putin hizo público el miércoles la decisión rusa de retirarse de la base, por razones económicas, poniendo así fin a cuatro décadas de presencia militar en la isla. "Hemos estado discutiendo el tema de ese centro con nuestros colegas cubanos por un largo tiempo y la decisión no puede haber sido una sorpresa", dijo el jueves un portavoz de la cancillería rusa en un comunicado.
Pero Cuba dijo el miércoles que no había dado su aprobación al cierre y afirmó que era necesario continuar las negociaciones sobre la base, que fue abierta en 1964 y por la que Rusia pagaba últimamente 200 millones de dólares al año.
PIDEN CERRAR RADAR NORUEGO
Moscú pidió a Washington que cierre un radar situado en Noruega y considerado el más avanzado del mundo en reciprocidad al desmantelamiento del centro de espionaje electrónico de Lourdes, en Cuba. Alexandr Yakovenko, portavoz del ministerio ruso de Exteriores, hizo la sugerencia al felicitarse de la reacción del presidente de EU, George W. Bush, al anuncio el miércoles del cierre de Lourdes.
Bush dijo en Sacramento, California, que la orden del Kremlin de abandonar el centro de espionaje ruso en Cuba significaba que ambos países "dejaban atrás reliquias de la Guerra Fría". Yakovenko dijo que tras la orden de Putin y la reacción de Bush, Moscú "esperaría pasos recíprocos por parte de EU" para abandonar "centros de espionaje radioelectrónico norteamericanos instalados en países colindantes" de Rusia.