Rusia está más cerca de alcanzar su tercera final consecutiva en Copa Davis tras deshacerse ayer de la República Checa (3-2), que puso en muchos apuros al equipo local con un juego muy agresivo en una superficie que no le favorecía, la tierra batida.
El capitán ruso, Shamil Tarpíschev, sumó así una muesca más a su legendaria colección de victorias en esta competencia.
No obstante, si Rusia quiere levantar la ensaladera de plata no lo tendrá fácil.