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Sacerdote implicado en caso Gerardi huye de Guatemala


El sacerdote católico Mario Orantes, uno de los presuntos sospechosos en el asesinato del obispo Juan Gerardi, viajó ayer a Estados Unidos debido a amenazas de muerte y por manifestaciones del presidente Alvaro Arzú, que lo habría implicado en el crimen, aseguró su abogado José Toledo.
No se trata de un exilio, sino de un "abandono voluntario y de residir por varios meses en un lugar de Estados Unidos", dijo el abogado. Orantes "había recibido varias llamadas intimidatorias en los últimos días, por lo cual consideró que con la declaración del mandatario a un medio televisivo, el pasado domingo, había una actitud parcializada en su contra", puntualizó Toledo.
Según el abogado, en declaraciones a la televisión dadas el domingo pasado, Arzú dijo que el sacerdote está involucrado en el crimen de Gerardi, perpetrado el 26 de abril de 1998 y que según la Iglesia católica es de naturaleza política.
Orantes, ex colaborador de Gerardi, ha sido investigado como presunto responsable del asesinato, y permaneció detenido por casi ocho meses, hasta el pasado 17 de febrero, cuando el juez clausuró provisionalmente el caso en su contra, al considerar insuficientes las pruebas presentadas por la Fiscalía.
Orantes es la quinta persona vinculada al caso que abandona el país. El primero en exiliarse en Canadá, el pasado 25 de febrero, fue el taxista Diego Méndez, considerado testigo clave en el proceso por haber observado un vehículo con placas supuestamente militares, cerca de donde fue ultimado el prelado en la capital guatemalteca.
Por su parte el juez Henry Monroy se exilió, también en Canadá, el 23 de marzo, tras denunciar amenazas de muerte y falta de colaboración de las autoridades de la Corte Suprema para realizar la investigación del crimen. El último en trasladarse a ese país, el pasado 23 de agosto, fue el sargento primero del Estado Mayor Presidencial (EMP), Jorge Aguilar, quien dos días antes había involucrado a militares de ese cuerpo élite del ejército en el crimen del obispo.
El fiscal Celvin Galindo renunció y se autoexilió en Estados Unidos el pasado jueves, al denunciar constantes amenazas de muerte.
De acuerdo con Toledo, Orantes sufrió un deterioro de su salud a causa de las intimidaciones recibidas por vía telefónica y una serie de publicaciones "casi a diario, en donde hasta el propio presidente Arzú lo involucró en el crimen de monseûor".
"El sacerdote sufrió complicaciones en su salud, se agudizó un problema de migraña y otro del sistema digestivo a causa de la tensión por las reiteradas publicaciones de prensa que lo inculpan en el asesinato como parte de una campaña, considerada intimidatoria", subrayó.
Toledo recordó que parte de las publicaciones se refieren al resultado de pruebas de ADN efectuadas por el Buro Federal de Investigaciones (FBI), pero cuyos análisis no son concluyentes.
Orantes estuvo involucrado directamente en el caso hasta el pasado 17 de marzo, y ahora "sólo que existan pruebas contundentes se le podría abrir nuevo proceso judicial, lo que a la fecha no existe", explicó el abogado. Después de abandonar la cárcel, el sacerdote fungió hasta el pasado martes como auxiliar en la iglesia Esquipulitas, en la periferia suroeste de la capital.
Gerardi, un conocido defensor de los derechos humanos, fue brutalmente asesinado a golpes dos días después de presentar el informe "Nunca jamás", un recuento de las atrocidades contra los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado guatemalteco, atribuidas en su mayoría a los militares. El conflicto terminó con la firma de los Acuerdos de Paz en diciembre de 1996.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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