Un delantero vive de goles, son su alimento, su manera de ganarse el respeto de su técnico, compañeros y también de los fanáticos.
Y es precisamente como el atacante panameño Boris Alfaro se está consolidando en el balompié boliviano con su equipo, el Universitario de Sucre.

El exjugador del San Francisco encabeza la tabla de máximos artilleros del fútbol de Bolivia, con siete dianas. Está viviendo, sin duda, un dulce momento. Es la figura de su escuadra.
Precisamente para hablar de la mágica campaña que está llevando a cabo con la “U”, 10 Deportivo contactó a Alfaro, quien contó que la clave de su éxito en Bolivia ha sido, sobre todo, el sacrificio.
“La mentalidad me tiene donde hoy estoy. Mucha gente no creía que triunfaría acá [en Bolivia], pensaban que iba a regresar en una semana, pero trabajé con humildad y gracias a Dios se han dado las cosas bien. Soy una persona que pienso siempre en ir hacia adelante y no miro hacia atrás”, expresó el atacante.
Alfaro no le atribuye a la casualidad su buen nivel, sino más bien al sacrificio que realizó durante la “exigente” pretemporada.
“Entrenamos tres veces al día, corremos en arena, aguantamos frío y calor, y todo eso es complicado. La pretemporada en Bolivia es muy fuerte. Pero gracias a eso estoy en un buen nivel”, sostuvo.
Pero al delantero istmeño no le importa aguantar esto y más con tal de cumplir sus más anhelados sueños: ir a Europa y jugar en la selección de Panamá.
“Este es el sacrificio que uno hace día tras día para poder llegar a la selección [de Panamá] o jugar en Europa. He evolucionado mucho como jugador y me he mantenido trabajando con humildad; espero algún día poder jugar por mi país”, culminó Alfaro.