Irving Saladino retorna mañana a la competición de élite en un lugar que, históricamente, le sienta bien: la ciudad de Hengelo, Holanda. El lugar perfecto para un hipotético relanzamiento de un C-3 que la afición espera ver más explosivo y técnicamente mejorado.
Y considero Hengelo el escenario perfecto para la resurrección de Saladino -que viene de ser castigado por algunas lesiones- porque es allí donde ha dado sus mejores exhibiciones: en 2007, triunfó con un brinco de 8,53; en el 2008, provocó el delirio al saltar 8,73 (su mejor “perfomance” personal) y en el 2009 logró imponerse con un brillante 8,56 que, precisamente, le bastó para obtener su última victoria sobre Dwigth Phillips, quien posteriormente le arrebató el título mundial.
En el 2010, no se presentó a esta cita por lesión.
Ya sin el lastre de las lesiones -según palabras del entrenador Florencio Aguilar- el C-3 tendrá, en Holanda, la oportunidad de demostrar que su estado de forma es óptimo y que una segunda medalla de oro olímpica aún es posible.