LA LIGA sigue igual después del clásico español, con el Barcelona más cerca de lograr su objetivo, a pesar de que fue incapaz de superar al Real Madrid (1-1), un equipo que jugó con diez hombres tras la expulsión de Roberto Carlos en el minuto 25.
Los de Frank Rijkaard se adelantaron con un tanto de penalti poco claro que anotó el brasileño Ronaldinho y su compatriota Ronaldo igualó en una de las escasas aproximaciones de su equipo. Al Barcelona le perdió la imprecisión en el juego y, especialmente, su preocupante falta de acierto ante la meta contraria.
No aprovecharon los azulgrana el monólogo de la segunda mitad ante un Madrid confiado a la velocidad, en un día en el que sus delanteros estuvieron especialmente grises.
El partido prometía, pero Roberto Carlos, con sus continuas protestas, acabó con el espectáculo y eso que López Caro se apuntó al juego ofensivo. Alineó al mismo equipo que había goleado al Deportivo (4-0), un equipo repleto de jugadores de talento, sin apenas recuperadores en el centro del campo, y sin Raúl en el equipo titular, algo que no ocurría desde hace once años.
Los evidentes riesgos del técnico madridista se destaparon en apenas cuatro minutos, los que tardó Ronaldinho en dejar sólo a Van Bommel ante Casillas. El holandés, en vez de controlar, tiró de primeras y el balón salió junto al palo.
Desde su posición por delante de la defensa, Andrés Iniesta lució especialmente y su equipo jugó con mucha fluidez al principio. Conectó una y otra vez con Van Bommel, que encontró un enorme boquete entre Raúl Bravo y Roberto Carlos. En trece minutos, Casillas ya había tenido que intervenir tres veces. Primero en la jugada de Van Bommel y posteriormente en remates de Deco y Etoo.
En otra acción del ex jugador del PSV, Roberto Carlos derribó a Van Bommel dentro del área. Un penalti poco claro y muy protestado por los madridistas y que supuso el 1-0, obra de Ronaldinho en el 22.
El lateral zurdo brasileño, que había visto una amarilla en la jugada del penalti se borró del partido poco después, cuando se dedicó a protestar reiteradamente, lo cual le valió la expulsión en el minuto 25.
Curiosamente, con su rival jugando con uno menos, el Barcelona se sintió demasiado cómodo y perdió tensión en su juego y a las primeras de cambio, el Madrid lo aprovechó. Un error en el pase de Ronaldinho permitió la recuperación de Baptista, un magnífico servicio al espacio sobre Ronaldo quien, en carrera, superó a Puyol y batió de perfecta vaselina a Valdés (1-1, m.37).
Era el primer remate a puerta del Madrid en una jugada en la que, además, el Barcelona perdió a Motta, una nueva lesión muscular que deja en cuadro a la defensa azulgrana, que ya no contaba con Edmilson ni con Márquez. El Barcelona se topó con un rival refugiado en una doble línea de cuatro que ya lo confió todo desde el primer minuto del segundo tiempo a la calidad de Ronaldo. Además, los de Rijkaard no tenían paciencia.
Ronaldo aseguró que su compatriota Roberto Carlos "le había jurado" que en ningún caso había insultado al árbitro Medina Cantalejo.
El entrenador del Barcelona, Frank Rijkaard, reconoció hoy que su equipo jugó "un poco precipitado" ante el Real Madrid.
Juan Ramón López Caro, extrajo una lectura positiva del empate de su equipo ante el Barcelona.
Salió barato
A pesar de tener un hombre menos el Real Madrid pudo por lo menos sumar una unidad.