Sally Pearson confirmó ayer todos los pronósticos y se proclamó nueva campeona olímpica de 100 metros vallas, con lo que acabó con el reinado de las estadounidenses y recogió el testigo de la eterna Cathy Freeman, última australiana ganadora de un oro en unos Juegos.
Pearson se llevó el triunfo en una carrera vibrante en la que registró 12.35, un nuevo récord olímpico.